Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me coagulo entre las sombras
arañando del crisol de la noche,
derretido en el alfar de Brontes
mi voz,
trueno en la oscuridad sin parpados,
abre mi vientre en canal,
y el polvo de mis semilla
esparcen su chirrido glaciar.
Siniestrada lengua sonora
lamiendo el aire gélido,
efervescente mordida
que rezaga la unión de la carne
dejando en la grieta de la fe
el hueso lúgubre de un pétalo fané,
chafando la anatomía de la risa,
recostando la espalda de mi lengua
como faquir sobre puntas filosas de silencios
para el acto desgarrado del grito
que enciende su antorcha en la saliva
quebrando los dientes del aire,
dejando escapar el dolor.