marte5
Poeta fiel al portal
Medio corazón.
Ojos cielos.
Años más cerca de la soledad.
Y no hay tiempo para cambiar la luna de lugar.
Ojos cielos.
Caminan, entre máscaras.
Y murmuran una canción fría.
Cielos tan altos.
La brisa de la noche parece un pequeño revoloteo de pestañas.
Que ocultan la mirada.
El silencio exultante empapa la noche.
Y huir era necesario.
Pero el silencio te ve siempre sentada y con ojos llorosos.
Sólo tú sabes donde los caminos se separan.
En el día no eras más que una rosa dorada sobre los cabellos.
Y merecía el cielo hablar de tu llanto.
Y el silencio esperaba para cubrir tus labios.
La noche empezó a reír.
Y el llanto no soporta el peso de la desdicha.
Quebraste el silencio con esperanza.
Dormía la luna en tu pecho.
Y despertó solo para ver otro día.
Y lloraste otra vez.
Y de tu pecho desgarrado.
Han salido pájaros brillantes.
¿Llorabas?
Quizás era tiempo de llorar.
Era más tiempo de percatarse que la lucha no es olvido.
Y una medalla no es una lágrima.
Y otro día… Quizás otro día.
La memoria del desamparo no encuentre rincones.
En esos ojos tan profundamente azules.
Ojos cielos.
Años más cerca de la soledad.
Y no hay tiempo para cambiar la luna de lugar.
Ojos cielos.
Caminan, entre máscaras.
Y murmuran una canción fría.
Cielos tan altos.
La brisa de la noche parece un pequeño revoloteo de pestañas.
Que ocultan la mirada.
El silencio exultante empapa la noche.
Y huir era necesario.
Pero el silencio te ve siempre sentada y con ojos llorosos.
Sólo tú sabes donde los caminos se separan.
En el día no eras más que una rosa dorada sobre los cabellos.
Y merecía el cielo hablar de tu llanto.
Y el silencio esperaba para cubrir tus labios.
La noche empezó a reír.
Y el llanto no soporta el peso de la desdicha.
Quebraste el silencio con esperanza.
Dormía la luna en tu pecho.
Y despertó solo para ver otro día.
Y lloraste otra vez.
Y de tu pecho desgarrado.
Han salido pájaros brillantes.
¿Llorabas?
Quizás era tiempo de llorar.
Era más tiempo de percatarse que la lucha no es olvido.
Y una medalla no es una lágrima.
Y otro día… Quizás otro día.
La memoria del desamparo no encuentre rincones.
En esos ojos tan profundamente azules.
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