Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Aúlla tras la calma de un segundo
nacido en el desorden de este cielo,
acomete al viandante con su celo
deformando la sombra de su mundo.
Trastorna la ordenanza y me confundo
por el amor al aire, ¡qué canguelo!
Revienta las barreras, me desvelo
cuando esparce los restos que circundo.
No respeta oquedad ni un par de ojos,
y embota los oídos con su canto;
son espanto y chirrido sus enojos.
¡Maldito viento!, eco que no aguanto
cuando traspasa airado mis cerrojos.
¡El día que te pille te asonanto!
nacido en el desorden de este cielo,
acomete al viandante con su celo
deformando la sombra de su mundo.
Trastorna la ordenanza y me confundo
por el amor al aire, ¡qué canguelo!
Revienta las barreras, me desvelo
cuando esparce los restos que circundo.
No respeta oquedad ni un par de ojos,
y embota los oídos con su canto;
son espanto y chirrido sus enojos.
¡Maldito viento!, eco que no aguanto
cuando traspasa airado mis cerrojos.
¡El día que te pille te asonanto!
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