Hoover White
Poeta adicto al portal
El verso viene a mí
y siento su nacer, su vagido;
viene en los vientos del horizonte
alegre y venusto como un niño.
Verso alegre y ruiseñor
que alborota el rescoldo de mi pecho,
y me llega como bálsamo divino
hasta las venas de mi corazón.
Cuando la noche es rígida y áspera
y están llenas las flores de luz,
cuando el recuerdo denegrece
en lo altivo de la silente plenitud.
Mi suave, tierno y único amigo
que está siempre en mi soledad,
en el éxtasis y lobreguez,
verso que está siempre conmigo.
El verso viene a mí
tan quimérico y fervoroso,
y retórico en el cosmos sin igual.
Mi verso... mi coloquio amoroso.
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