LuKaS
L'enfant terrible

Mariposas muertas en mi ventana;
mariposas muertas donde vea.
Sin alas, sin ropa, crisálidas,
que nunca llegarán a conocer la primavera.
Pequeñas adorables,
¿porqué han de marchitarse
sus capas de heroínas
como hojas al secarse?
No mueran sus capullos.
¡No las mates, cobarde!
El mundo en que vivimos
es demasiado grande,
demasiado grande.
Y vuelen perfumadas,
no dejen atraparse;
y huyan, mis amadas.
Trataré de resguardarles.
No tengo alas de ángel,
y aún quiero rogarle
a Dios que no las mate,
a Dios que las abrace,
a Dios que las ampare.
Hay flores de cenizas,
con pétalos y estambre,
o alas incurables,
o antenas inmutables.
No lloren mariposas,
no sueñen con mañana,
descansen en mis manos,
guardianas de mi ventana.
Sus ojos, mis amadas,
cerrarán como postigos,
pero nunca estarán solas,
porque morirán conmigo.