Arturo Riquelme
Poeta adicto al portal
Más allá del fuego; las cenizas.
La poesía tiene que ser un torrente;
¡que si no es por la poesía en torrente quedamos!
las calles se llenan de memorias sin perjuicios,
respiramos en la sombra de los utensilios
pensamos en la física de las cosas ajenas,
el mundo es nuestro hasta donde lo encontremos,
ni pensar ni ver las obsesiones que aturden la dicha.
¿Cuál es mi dicha?
La benéfica página que recibe mis ambivalencias.
más allá del silencio: tu recuerdo.
Y te llevo en las utopías que construyo de ti,
mi nostalgia son los sucesos que escribo,
misterios
en mi cuaderno y en una que otras malas lenguas,
los fantasmas han desaparecido del mito,
la derrota de las arrugas,
las piedras consteladas del sexo,
el sinónimo de la paz que no encuentro
el poeta es un mito, es generoso, para que lo
descubran en la juventud los ancianos.
Los filósofos en los bares y
los poetas en las ventanas y portales
sembrando dudas.
La poesía tiene que ser un torrente;
¡que si no es por la poesía en torrente quedamos!
las calles se llenan de memorias sin perjuicios,
respiramos en la sombra de los utensilios
pensamos en la física de las cosas ajenas,
el mundo es nuestro hasta donde lo encontremos,
ni pensar ni ver las obsesiones que aturden la dicha.
¿Cuál es mi dicha?
La benéfica página que recibe mis ambivalencias.
más allá del silencio: tu recuerdo.
Y te llevo en las utopías que construyo de ti,
mi nostalgia son los sucesos que escribo,
misterios
en mi cuaderno y en una que otras malas lenguas,
los fantasmas han desaparecido del mito,
la derrota de las arrugas,
las piedras consteladas del sexo,
el sinónimo de la paz que no encuentro
el poeta es un mito, es generoso, para que lo
descubran en la juventud los ancianos.
Los filósofos en los bares y
los poetas en las ventanas y portales
sembrando dudas.
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