Arturo Riquelme
Poeta adicto al portal
Tiempo que mi oralidad
es como un zumbido,
golondrinas que golpean
paredes blancas: mi voz,
es mi llanto un sonido
imperceptible lluvia,
mis voces son un parpadeo
de las horas alocadas,
aquellas que galopan
en la vida del tiempo recto.
Algo se oculta
tras del gesto siniestro,
algo evidente en la piel
de tus manos olvidadas,
aquellas que dejaron
las caricias precipitadas,
y me sostengo en la mirada
del océano,
y sé que cuando callamos
la poesía habla.
Estamos tan vivos
que el alma se esconde
y quiere mencionar
las vocales en la arena,
para saber que con versos
ya no te tengo.
es como un zumbido,
golondrinas que golpean
paredes blancas: mi voz,
es mi llanto un sonido
imperceptible lluvia,
mis voces son un parpadeo
de las horas alocadas,
aquellas que galopan
en la vida del tiempo recto.
Algo se oculta
tras del gesto siniestro,
algo evidente en la piel
de tus manos olvidadas,
aquellas que dejaron
las caricias precipitadas,
y me sostengo en la mirada
del océano,
y sé que cuando callamos
la poesía habla.
Estamos tan vivos
que el alma se esconde
y quiere mencionar
las vocales en la arena,
para saber que con versos
ya no te tengo.
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