Manuel Avilés Mora
Pluma libre
Son manos que desnudas, suplican los perdones.
Son piernas que se doblan al peso de Zafiros.
Son cuellos que se rompen con besos de vampiros
llenando sus arterias de negras desazones.
Son leyes que promulgan el hambre de legiones
y Cuervos que le roban al pobre los suspiros,
con brazos que golpean, cortando sus respiros;
son látigos que rompen la vida y sus tesones.
Son guerras ya perdidas, compradas por ladrones.
Son sinos tan amargos, que fingen ser retiros
y cortan por sorpresa, la leche en los tazones
del pobre que despierta pagando malos giros.
Son vidas que se pierden, son muertes sin razones
que ignoran que la vida les quema los papiros.
Son piernas que se doblan al peso de Zafiros.
Son cuellos que se rompen con besos de vampiros
llenando sus arterias de negras desazones.
Son leyes que promulgan el hambre de legiones
y Cuervos que le roban al pobre los suspiros,
con brazos que golpean, cortando sus respiros;
son látigos que rompen la vida y sus tesones.
Son guerras ya perdidas, compradas por ladrones.
Son sinos tan amargos, que fingen ser retiros
y cortan por sorpresa, la leche en los tazones
del pobre que despierta pagando malos giros.
Son vidas que se pierden, son muertes sin razones
que ignoran que la vida les quema los papiros.
::