
Por mi madre te lo juro,
el fruto no está maduro.
Aunque fue un berreo fútil
lo urgido por el Inútil,
pues se le vio en su inconsútil
una trama de zamuro.
Por mi madre te lo juro,
el fruto no está maduro.
Rodeado con el bulto
del tropel parvo e inculto,
defendía con insulto
su campaña del apuro.
Por mi madre te lo juro,
el fruto no está maduro.
Movía la barahúnda:
―Mi distinción fue rotunda,
mi empresa será profunda,
eso se los aseguro.
Por mi madre te lo juro,
el fruto no está maduro.
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