Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hasta en el más ingenioso de los versos te encuentro
sumergido, espontaneo, paralelo.
Lleno de puntos bellos en la plenitud de tu alma
como papel blanco para escribir en tu cuerpo.
Hasta en las cosas más simples estás,
bello, amplio, convencido de la grandeza del amor,
acústico a la mañana cuando nace el sol.
Hermoso en tu frescura cuando hablas
y me acaricias en mis dos lunas llenas plateadas.
Hasta detrás de los parpados me miran tus ojos
en el recuerdo de mis pupilas. En la profundidad del mar
y las olas de la playa impetuosa cuando entra en mi playa.
Amado, sí, amado.
Hasta en la inmensidad del espacio azul turquí
te puedo hallar,
en las estrellas, en las galaxias, en las brisas cósmicas,
en toda la grandeza de tu respirar en mis pechos
y la sola idea de detenerme
en tu nombre.
sumergido, espontaneo, paralelo.
Lleno de puntos bellos en la plenitud de tu alma
como papel blanco para escribir en tu cuerpo.
Hasta en las cosas más simples estás,
bello, amplio, convencido de la grandeza del amor,
acústico a la mañana cuando nace el sol.
Hermoso en tu frescura cuando hablas
y me acaricias en mis dos lunas llenas plateadas.
Hasta detrás de los parpados me miran tus ojos
en el recuerdo de mis pupilas. En la profundidad del mar
y las olas de la playa impetuosa cuando entra en mi playa.
Amado, sí, amado.
Hasta en la inmensidad del espacio azul turquí
te puedo hallar,
en las estrellas, en las galaxias, en las brisas cósmicas,
en toda la grandeza de tu respirar en mis pechos
y la sola idea de detenerme
en tu nombre.
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