Niëtmore Solysmun
Poeta fiel al portal
Mi mente despierta embarrada.
Intenta salir del aguacero,
y nadie más vendrá
Es tanto consuelo sentir
tus brazos, como dejarlos marchar
pero nadie entiende
que te lo llevaste entero,
lo cargaste para hacerlo
desaparecer...
para ver a este pobre
corazón marchitar..
ºº . 15
Si permito que el veneno
de tus besos
se extienda, no sentiré la muerte
más cercana,
ni que todo el dolor desaparezca
de la forma más liviana.
Sólo paralizará mi cuerpo
para poder agonizar mejor
esta triste y pobre alma.
Poder apreciar
en que ha quedado
todo y nada.
En qué ha quedado
Todo y Nada
Acto segundo
de tus besos
se extienda, no sentiré la muerte
más cercana,
ni que todo el dolor desaparezca
de la forma más liviana.
Sólo paralizará mi cuerpo
para poder agonizar mejor
esta triste y pobre alma.
Poder apreciar
en que ha quedado
todo y nada.
En qué ha quedado
Todo y Nada
Acto segundo
Tercer Acto
Todos se cansaban
de exclamar
cuál difícil era poder sentir
una armonía entre mi fiel sonrisa
y tu aparente cálido llanto.
Como la noche y el día
nadie nos veía perfectos.
Tan sólo era más fácil
encontrar puros defectos.
Unos abogaban en unirnos,
y seguir juntando chasquidos.
Otros por una ruptura abrupta,
y así coleccionar más corazones caídos.
Y quien más se cansó
del murmullo incierto
era quien deseaba poder decir:
a ti,
como nadie,
yo te anhelo.
Todos se cansaban
de exclamar
cuál difícil era poder sentir
una armonía entre mi fiel sonrisa
y tu aparente cálido llanto.
Como la noche y el día
nadie nos veía perfectos.
Tan sólo era más fácil
encontrar puros defectos.
Unos abogaban en unirnos,
y seguir juntando chasquidos.
Otros por una ruptura abrupta,
y así coleccionar más corazones caídos.
Y quien más se cansó
del murmullo incierto
era quien deseaba poder decir:
a ti,
como nadie,
yo te anhelo.
Acto cuarto
Y mientras, las nubes dormían
en una profunda exhalación,
de entre los cristales cerrados
se empañaba esa pasión desmentida.
Horas de largas ojeras
y ropas que tanto sobraban,
a la hora de mecerse,
de padecer y sincerarse.
De abrazarse para
no volver a soltarse.
Hasta verse en el amanecer
de un rostro adormilado.
Cantarse a besos.
Despedirse de nuevo
en un sucio y frío rellano.
Agarrados suavemente
ambos de una temblorosa mano.
Decretos de una confesión sepultada...
(una vez más, la poesía ha sido
pesarosamente usada
.)
(una vez más, la poesía ha sido
pesarosamente usada
.)