JFelipe
Poeta que considera el portal su segunda casa
Unas perlas en los ojos
bañan las azules noches
velan siempre mil reproches
cubren todos los enojos.
Ya no quedan besos rojos
en la cama yerma y muda,
toda la inquietud se anuda
a la soledad certera;
cruel amor, mordaz quimera
"con marido pero viuda".
A pesar de los intentos
tus demandas él rehúye,
la palabra solo fluye
con gruñidos y lamentos.
Sueños rotos, falsos cuentos,
en el pecho reina el drama
porque al sol le falta llama.
Tú detestas esa horma
él con ella se conforma,
su abandono al cielo clama.
Más agudo es el vacío
cuando nace en compañía,
duele más amiga mía
la impotencia que el hastío.
Cárcel de futuro umbrío,
una niña en tu regazo
ciñe amargo y dulce lazo.
¡Por tu hija, por su bien!
A la espera das sostén
y al adiós le pones plazo.
No maldigas a la suerte
ante trance tan oscuro,
si el martillo atiza duro
sobre la esperanza inerte.
La semilla brota fuerte
al quebrar el cascarón
y se agranda el corazón
cuando todo el ser se parte;
renacer se vuelve un arte
un preciado y sabio don.
Grita brava y sin sonrojos
a los cuatro nobles vientos:
«¡Reverberen mis tormentos,
vuelen todos los abrojos!»
Los rencores son despojos
el perdón gentil rocío,
viaja libre por el río
de la vida y de la muerte.
Sea el esplendor tu suerte
la templanza tu atavío.