Niño de la Calle

Milena Ltz

Poeta recién llegado
Frío que penetra, hiere, desgarra cala
hasta el último de los huesos, pasos presurosos, indiferentes
tanto que nadie nota la presencia de ese niño
desgarbado, desnutrido, sin abrigo, el rugido de su estómago
es más fuerte que el de los autos que a esas horas pasan por allí
los conductores lo miran a través del vidrio con el rostro suplicante
una moneda señor por amor de Dios, es para comprar alimentos
para mi familia nadie se apiada de el para darle la moneda
que tanto necesita llevar para la casa no solo para alimentar
a sus cinco hermanitos menores sino para que su padrastro
ebrio, holgazán no los lastime a ellos y a su madre.

Mujer tímida y sumisa se somete al marido quien ni tan siquiera
es padre de sus hijos pero como teme perderlo calla
ante los vejámenes del hombre contra ella y sus hijos.
Pronto la noche cae en la gran cuidad las personas aligeran su marcha
a sus hogares lo más pronto posible deseosos de llegar
el niño cuenta las pocas monedas que ese día
logro conseguir y también enfila para esa precariedad
hecha de cartón que simula ser su hogar no ríe y menos feliz
esta por volver porque sabe lo que lo espera al llegar
pero igual apura sus pasos porque sabe que si demora
en llegar peor aún será su castigo.

En el camino vuelve a contar sus escasas monedas
pasa por la panadería y extiende sus manitas
sucias callosas, señala una pieza de pan
que guardara celosamente entre sus rotas y viejas ropas
para a escondidas dárselas a sus hermanitos más pequeños.
Llega a la casa para su suerte su padrastro de tanta borrachera
en una silla quedo dormido musita algo al pasar frente a él,
la madre lo hala hacia un lado y le reclama su actitud
diciéndole que no provoque la ira del hombre.
Mira a su madre con ojos increpantes, pero percibe el miedo
en ella la abraza y siente como ella tiembla cual hoja al viento.

Se acuestan en una sola cama todos los hermanos
el eleva una plegaria a Dios pidiendo por su madre y hermanos.
cierra sus ojos porque sabe le espera otro día Igual de difícil,
el frío se cuela entre los pliegues de cartón del lugar ya las cobija,
poco y nada los cubre pronto vencido por el cansancio
cierra sus ojitos de niño de calle como lo llaman sin saber
que tiene un nombre y apellido aunque ni él lo recuerde ya,
porque también eso le es negado todo por la pobreza
y sociedad injusta en la que le toca vivir, se acomoda
como puede y se duerme con la esperanza
de un mañana mejor para él y toda su familia.
★MileLtz★
 
Ojala que esos niños que como bien dices, tienen identidad propia, pero todos erróneamente llamamos "niños de la calle" puedan dormir con un trocito de esperanza cada noche. Lamentablemente la historia que nos relata en tu poema, es una triste y cruel realidad que vemos a diario en cualquier ciudad donde nos encontremos!! Saludo Poetisa y bienvenida al Portal.
 
Ojalá ya no haya niños así luchando por el sustento diario en vez de ir a una escuela, tener acceso a salud y vivienda dignas y sobre todo tener una identidad. Gracias por comentar amiga muy amable.
 
Verdades que deben ser contadas, una y otra vez. El escritor, espejo de su tiempo y de todos los tiempos. Un relato que puede mejorar. Das pinceladas de un cuadro rico en actores. Nombrar la miseria es loable ... descifrar las causas de la miseria nos lleva a un reflexión más profunda y reflexiva para nuestras sociedades. Un gusto recorrer tu relato. :bienvenido:
Frío que penetra, hiere, desgarra cala
hasta el último de los huesos, pasos presurosos, indiferentes
tanto que nadie nota la presencia de ese niño
desgarbado, desnutrido, sin abrigo, el rugido de su estómago
es más fuerte que el de los autos que a esas horas pasan por allí
los conductores lo miran a través del vidrio con el rostro suplicante
una moneda señor por amor de Dios, es para comprar alimentos
para mi familia nadie se apiada de el para darle la moneda
que tanto necesita llevar para la casa no solo para alimentar
a sus cinco hermanitos menores sino para que su padrastro
ebrio, holgazán no los lastime a ellos y a su madre.

Mujer tímida y sumisa se somete al marido quien ni tan siquiera
es padre de sus hijos pero como teme perderlo calla
ante los vejámenes del hombre contra ella y sus hijos.
Pronto la noche cae en la gran cuidad las personas aligeran su marcha
a sus hogares lo más pronto posible deseosos de llegar
el niño cuenta las pocas monedas que ese día
logro conseguir y también enfila para esa precariedad
hecha de cartón que simula ser su hogar no ríe y menos feliz
esta por volver porque sabe lo que lo espera al llegar
pero igual apura sus pasos porque sabe que si demora
en llegar peor aún será su castigo.

En el camino vuelve a contar sus escasas monedas
pasa por la panadería y extiende sus manitas
sucias callosas, señala una pieza de pan
que guardara celosamente entre sus rotas y viejas ropas
para a escondidas dárselas a sus hermanitos más pequeños.
Llega a la casa para su suerte su padrastro de tanta borrachera
en una silla quedo dormido musita algo al pasar frente a él,
la madre lo hala hacia un lado y le reclama su actitud
diciéndole que no provoque la ira del hombre.
Mira a su madre con ojos increpantes, pero percibe el miedo
en ella la abraza y siente como ella tiembla cual hoja al viento.

Se acuestan en una sola cama todos los hermanos
el eleva una plegaria a Dios pidiendo por su madre y hermanos.
cierra sus ojos porque sabe le espera otro día Igual de difícil,
el frío se cuela entre los pliegues de cartón del lugar ya las cobija,
poco y nada los cubre pronto vencido por el cansancio
cierra sus ojitos de niño de calle como lo llaman sin saber
que tiene un nombre y apellido aunque ni él lo recuerde ya,
porque también eso le es negado todo por la pobreza
y sociedad injusta en la que le toca vivir, se acomoda
como puede y se duerme con la esperanza
de un mañana mejor para él y toda su familia.
★MileLtz★
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba