VINCIT AMOR
Poeta recién llegado
¡¡¡VUELVE A MÍ!!!
Hola mi mujercita linda, ¡Sí! “hola” persona ¡tan maravillosa!, con la cual, ante el altar fundí mi amor y prometí cosas nobles, pero que, por descuido alguno ahora me veo distante de ti.
Sabes, no sabía cómo iniciar, hasta debo confesarte que una buena cantidad de hojas he usado una y otra vez, pues he buscado las mejores palabras para expresarte lo que cobardemente con mis labios no he podido decirte… “TE AMO”. Así es linda, te amo tanto que a pesar que probablemente ya es tarde, siento parar el tiempo para tan sólo en una milésima de segundos acercarme a tu oído y poder decir sutilmente… “TE EXTRAÑO”.
Comprendo que a éstas pobres palabras les frunzas el ceño, “tienes todo el derecho”, pero aunque me digas “¿Cómo que no lo sabes?”, debo reafirmarte ¡que no sé lo que abra pasado! ¿Cuándo empezó todo a desmoronarse? ¿En qué momento debí haber guardado silencio? ¿Qué palabras no debí decirte? ¿Qué atención debí haberte prestado? ¿Cuántas veces solo tenía que haberte escuchado? ¿Qué caricias debí haberte dado? ¿Cuántas rosas debí haberte obsequiado? ¡No lo sé!, lo único cierto es que ninguna de esas cosas hice para ti; y ahora viéndome tan alejado de ti, aunque aún durmamos juntos en la misma cama, sé que a una mujer ¡TAN ESPECIAL!, si nada hago… no la tendré más a mi lado.
“¡Espera por favor!”… aún no despiertes, no quiero que me veas así. Quisiera volver muy pronto a ti, así es, volver a ser ese hombre por el cual tus ojos se volvían tan jugosos como las uvas, por el cual tus pensamientos se revolvían, del cual tus padres tanto te protegían, y por el cual consideraste un día que la pena todo valía. “Shhhhh… Shhhh…”, duerme amada mía, y ¡Ojalá!, en tus sueños vuelvas a ser mía, para que cuando despiertes y vuelva yo de ésta lejanía, haga realidad todo aquello que dejé de hacer en tu vida, la cual, uní solemnemente ante el Altar junto a la mía. “¡TE AMO TANTO!”… por favor…
¡¡¡VUELVE A MÍ!!!
Sabes, no sabía cómo iniciar, hasta debo confesarte que una buena cantidad de hojas he usado una y otra vez, pues he buscado las mejores palabras para expresarte lo que cobardemente con mis labios no he podido decirte… “TE AMO”. Así es linda, te amo tanto que a pesar que probablemente ya es tarde, siento parar el tiempo para tan sólo en una milésima de segundos acercarme a tu oído y poder decir sutilmente… “TE EXTRAÑO”.
Comprendo que a éstas pobres palabras les frunzas el ceño, “tienes todo el derecho”, pero aunque me digas “¿Cómo que no lo sabes?”, debo reafirmarte ¡que no sé lo que abra pasado! ¿Cuándo empezó todo a desmoronarse? ¿En qué momento debí haber guardado silencio? ¿Qué palabras no debí decirte? ¿Qué atención debí haberte prestado? ¿Cuántas veces solo tenía que haberte escuchado? ¿Qué caricias debí haberte dado? ¿Cuántas rosas debí haberte obsequiado? ¡No lo sé!, lo único cierto es que ninguna de esas cosas hice para ti; y ahora viéndome tan alejado de ti, aunque aún durmamos juntos en la misma cama, sé que a una mujer ¡TAN ESPECIAL!, si nada hago… no la tendré más a mi lado.
“¡Espera por favor!”… aún no despiertes, no quiero que me veas así. Quisiera volver muy pronto a ti, así es, volver a ser ese hombre por el cual tus ojos se volvían tan jugosos como las uvas, por el cual tus pensamientos se revolvían, del cual tus padres tanto te protegían, y por el cual consideraste un día que la pena todo valía. “Shhhhh… Shhhh…”, duerme amada mía, y ¡Ojalá!, en tus sueños vuelvas a ser mía, para que cuando despiertes y vuelva yo de ésta lejanía, haga realidad todo aquello que dejé de hacer en tu vida, la cual, uní solemnemente ante el Altar junto a la mía. “¡TE AMO TANTO!”… por favor…
¡¡¡VUELVE A MÍ!!!
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