El llanto de la viuda

dulcinista

Poeta veterano en el Portal
freddy365_laviuda2-300x300.jpg


Una vez enterrado el señor Kostka su desconsolada viuda se quedó sola en el camposanto con el corazón roto por el dolor de la pérdida. No quiso marcharse y dejar en esa soledad a su querido esposo difunto. Durante el entierro, antes de subir la caja a la quinta fila de nichos quiso que la abrieran para acostarse a su lado y que los enterrasen juntos. Todos la hicieron desistir de esa locura. Sospecho que si la hubiesen abierto y se hubiese acostado junto a él, no le hubiese gustado que la volvieran a atornillar con ella dentro. Yo la miraba desde lejos mientras arreglaba las flores que le había llevado a mi querida esposa ya difunta.
Cuando me marchaba pasé por su lado y le dije que era una mujer muy hermosa a pesar de que sin duda el dolor por la pérdida había menoscabado un poco su belleza.
- Es usted un desvergonzado - respondió - no son momentos para halagos. Respete usted mi dolor.
Le dije que la comprendía, que me perdonara y que sentía haberla molestado con mis palabras.
Me despedí. Estaba a punto de salir por la puerta del camposanto cuando me pidió que la esperara para marchar juntos hasta el pueblo.
- Soy un necio - le dije.
Y lo peor de todo - dijo ella - es que sus palabras me han recordado lo sola que estaré a partir de ahora en mi cama.

Eladio Parreño Elías

29-Junio-2014

 
Última edición:
Eladio, me has hecho reír con tu escrito pues al final esa viuda no perdió el tiempo y te dio una señal muy interesante. Así que muy sola estará en su cama y tus palabras se lo recordaron! Eres genial para enganchar a lector con tu escrito desde la primer linea y no queda mas que leer hasta el final. Es un relato muy bueno. Te felicito. Ha sido muy grato leerte. Saludos y Bendiciones. A ver si tu esposa no se levanta de su tumba al darse cuenta que andas consolando viudas.
 
freddy365_laviuda2-300x300.jpg


una vez enterrado el señor kostka su desconsolada viuda se quedó sola en el camposanto con el corazón roto por el dolor de la pérdida. No quiso marcharse y dejar en esa soledad a su querido esposo difunto. Durante el entierro, antes de subir la caja a la quinta fila de nichos quiso que la abrieran para acostarse a su lado y que los enterrasen juntos. Todos la hicieron desistir de esa locura. Sospecho que si la hubiesen abierto y se hubiese acostado a su lado, no le hubiese gustado que la volvieran a atornillar con ella dentro. Yo la miraba desde lejos mientras arreglaba las flores que le había llevado a mi querida esposa ya difunta.
Cuando me marchaba pasé por su lado y le dije que era una mujer muy hermosa a pesar de que sin duda el dolor por la pérdida había menoscabado un poco su belleza.
- es usted un desvergonzado - respondió - no son momentos para halagos. Respete usted mi dolor.
Le dije que la comprendía, que me perdonara y que sentía haberla molestado con mis palabras.
Me despedí. Estaba a punto de salir por la puerta del camposanto cuando me pidió que la esperara para marchar juntos hasta el pueblo.
- soy un necio - le dije.
Y lo peor de todo - dijo ella - es que sus palabras me han recordado lo sola que estaré a partir de ahora en mi cama.

Eladio parreño elías

29-junio-2014



eres genialllll. Me rei un monton.
Tienes una imaginacion prodigiosa.
Besos grandes y repu, si me dejan.
 
¡Ay señor!, Eladio que poco nos dura el duelo a los humanos jaja hombre entre dormir en el cajón con el muerto o en su cama pues, a rey muerto rey puesto, como dice el refrán ¿qué quieres que te diga? ¡pobre mujer! jajaja
Muy bueno el relato.
Mis estrella y un abrazo cordial.
 
Última edición:
Bonito relato y tiene mucho de real. Aunque la viuda se quede sola volvera a ser feliz pues en el amor cuando uns puerta se cierra otra se abre.
 
El muerto al hoyo y el vivo al baile jejeje
Es una historia que me gusta porque a pesar del dolor de ambos ya tienen su consuelo y bueno es material para otra narración de tu genial pluma.
Abracito te va
 
freddy365_laviuda2-300x300.jpg


Una vez enterrado el señor Kostka su desconsolada viuda se quedó sola en el camposanto con el corazón roto por el dolor de la pérdida. No quiso marcharse y dejar en esa soledad a su querido esposo difunto. Durante el entierro, antes de subir la caja a la quinta fila de nichos quiso que la abrieran para acostarse a su lado y que los enterrasen juntos. Todos la hicieron desistir de esa locura. Sospecho que si la hubiesen abierto y se hubiese acostado junto a él, no le hubiese gustado que la volvieran a atornillar con ella dentro. Yo la miraba desde lejos mientras arreglaba las flores que le había llevado a mi querida esposa ya difunta.
Cuando me marchaba pasé por su lado y le dije que era una mujer muy hermosa a pesar de que sin duda el dolor por la pérdida había menoscabado un poco su belleza.
- Es usted un desvergonzado - respondió - no son momentos para halagos. Respete usted mi dolor.
Le dije que la comprendía, que me perdonara y que sentía haberla molestado con mis palabras.
Me despedí. Estaba a punto de salir por la puerta del camposanto cuando me pidió que la esperara para marchar juntos hasta el pueblo.
- Soy un necio - le dije.
Y lo peor de todo - dijo ella - es que sus palabras me han recordado lo sola que estaré a partir de ahora en mi cama.

Eladio Parreño Elías

29-Junio-2014


Es normal que note el hueco de la cama,
sobre todo si roncaba :)
Bromas aparte, Eladio,me ha gustado mucho
como lo cuentas,eres un maestro en la picardía.
Un placer, compañero,un abrazo

 
Última edición:
jaja este humor tuyo, retrata la sinceridad, que bueno que reaccionó que uno puede amar si tiene tiempo aún. Un saludo dulci silvio
 
freddy365_laviuda2-300x300.jpg


Una vez enterrado el señor Kostka su desconsolada viuda se quedó sola en el camposanto con el corazón roto por el dolor de la pérdida. No quiso marcharse y dejar en esa soledad a su querido esposo difunto. Durante el entierro, antes de subir la caja a la quinta fila de nichos quiso que la abrieran para acostarse a su lado y que los enterrasen juntos. Todos la hicieron desistir de esa locura. Sospecho que si la hubiesen abierto y se hubiese acostado junto a él, no le hubiese gustado que la volvieran a atornillar con ella dentro. Yo la miraba desde lejos mientras arreglaba las flores que le había llevado a mi querida esposa ya difunta.
Cuando me marchaba pasé por su lado y le dije que era una mujer muy hermosa a pesar de que sin duda el dolor por la pérdida había menoscabado un poco su belleza.
- Es usted un desvergonzado - respondió - no son momentos para halagos. Respete usted mi dolor.
Le dije que la comprendía, que me perdonara y que sentía haberla molestado con mis palabras.
Me despedí. Estaba a punto de salir por la puerta del camposanto cuando me pidió que la esperara para marchar juntos hasta el pueblo.
- Soy un necio - le dije.
Y lo peor de todo - dijo ella - es que sus palabras me han recordado lo sola que estaré a partir de ahora en mi cama.

Eladio Parreño Elías

29-Junio-2014

de pronto por el título me ví ahí, jajajaj que simpático sos, abrazos
 
freddy365_laviuda2-300x300.jpg


Una vez enterrado el señor Kostka su desconsolada viuda se quedó sola en el camposanto con el corazón roto por el dolor de la pérdida. No quiso marcharse y dejar en esa soledad a su querido esposo difunto. Durante el entierro, antes de subir la caja a la quinta fila de nichos quiso que la abrieran para acostarse a su lado y que los enterrasen juntos. Todos la hicieron desistir de esa locura. Sospecho que si la hubiesen abierto y se hubiese acostado junto a él, no le hubiese gustado que la volvieran a atornillar con ella dentro. Yo la miraba desde lejos mientras arreglaba las flores que le había llevado a mi querida esposa ya difunta.
Cuando me marchaba pasé por su lado y le dije que era una mujer muy hermosa a pesar de que sin duda el dolor por la pérdida había menoscabado un poco su belleza.
- Es usted un desvergonzado - respondió - no son momentos para halagos. Respete usted mi dolor.
Le dije que la comprendía, que me perdonara y que sentía haberla molestado con mis palabras.
Me despedí. Estaba a punto de salir por la puerta del camposanto cuando me pidió que la esperara para marchar juntos hasta el pueblo.
- Soy un necio - le dije.
Y lo peor de todo - dijo ella - es que sus palabras me han recordado lo sola que estaré a partir de ahora en mi cama.

Eladio Parreño Elías

29-Junio-2014



ese atrevimiento en el contexto de tu narrativa está manejado con clase literaria, el final despierta una emoción especial... gracias por permitir leer tus escritos

felicitaciones
 
El muerto al hoyo y el vivo al baile jejeje
Es una historia que me gusta porque a pesar del dolor de ambos ya tienen su consuelo y bueno es material para otra narración de tu genial pluma.
Abracito te va
es que bailar es lo mejor d ela vida
querida amiga, y más si se baila en buena compañía.
Un beso, la viuda ya no se siente sola.
 
Como ya te dije en el comentario de la ciclista (que espero me contestes todavía), lo tuyo Eladio, es como Luis Vélez de Guevara en su "diablo cojuelo", emulando a su maestro Quevedo, repleto de literatura satírica y picaresca.
Lástima que la soledad de la viuda se circunscribiera al lecho, cuando la soledad de alma llega a ser mucho más desgarradora que la de la piel.
Saludos y hasta la "siguiente".
 
Última edición:
Que viudita tan tremenda , aunque se le perdona que no se haya podido resistir a tu dulzura , jajajaja, mi bello amigo, Eladio , veo que no ha cambiado la picardía de tus escritos , en horabuena . Estrellitas y el más puro de mis besos por aquello de la confusión , jajaja.



freddy365_laviuda2-300x300.jpg


Una vez enterrado el señor Kostka su desconsolada viuda se quedó sola en el camposanto con el corazón roto por el dolor de la pérdida. No quiso marcharse y dejar en esa soledad a su querido esposo difunto. Durante el entierro, antes de subir la caja a la quinta fila de nichos quiso que la abrieran para acostarse a su lado y que los enterrasen juntos. Todos la hicieron desistir de esa locura. Sospecho que si la hubiesen abierto y se hubiese acostado junto a él, no le hubiese gustado que la volvieran a atornillar con ella dentro. Yo la miraba desde lejos mientras arreglaba las flores que le había llevado a mi querida esposa ya difunta.
Cuando me marchaba pasé por su lado y le dije que era una mujer muy hermosa a pesar de que sin duda el dolor por la pérdida había menoscabado un poco su belleza.
- Es usted un desvergonzado - respondió - no son momentos para halagos. Respete usted mi dolor.
Le dije que la comprendía, que me perdonara y que sentía haberla molestado con mis palabras.
Me despedí. Estaba a punto de salir por la puerta del camposanto cuando me pidió que la esperara para marchar juntos hasta el pueblo.
- Soy un necio - le dije.
Y lo peor de todo - dijo ella - es que sus palabras me han recordado lo sola que estaré a partir de ahora en mi cama.

Eladio Parreño Elías

29-Junio-2014

 
El final del relato Eladio hace pensar que la viuda no estará desconsolada demasiado tiempo. Imaginar un nicho ya da escalofrios, me recuerdas los relatos de Edgar Allan Poe pero con humor aunque negro.
Un Abrazo fresquito Poeta
 
¿Y qué pasó después? Mmmm... ¿seguiría sola mucho tiempo? ¿O el necio desvergonzado le robaría el corazón?
¿Habrá próxima entrega?

Abrazos.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba