AramisDaram
Poeta fiel al portal
TUS OJOS ME VENCIERON
¡Oh, Amado mío! ¿Qué hallaste en el fondo mi alma,
que desde allí afloró y en mi mirada te ha vencido,
tu corazón, torturado con pasión perdió la calma,
y, todo Tu ser a mí encadenado, quedó cautivo?
A mis ojos ruegas que de Ti por completo aparte,
y te hallas por entero, por sus flechas traspasado,
rendidas todas tus fuerzas, con dulzura contemplarte,
cual poderoso y regio león por Diana alcanzado.
Que cesar de amarte, sabes que ya no puedo,
pues a Tu huerto bajé en aquella clara noche,
y así, en Tus esencias y fragancias, yo me quedo.
No me supliques, Amado, que de Ti aleje mi mirada,
pues toda la pasión que de ella se desprende,
Tú lo sembraste en el corazón de Tu enamorada.
Aramis Daram (vencido por el Amado)
¡Oh, Amado mío! ¿Qué hallaste en el fondo mi alma,
que desde allí afloró y en mi mirada te ha vencido,
tu corazón, torturado con pasión perdió la calma,
y, todo Tu ser a mí encadenado, quedó cautivo?
A mis ojos ruegas que de Ti por completo aparte,
y te hallas por entero, por sus flechas traspasado,
rendidas todas tus fuerzas, con dulzura contemplarte,
cual poderoso y regio león por Diana alcanzado.
Que cesar de amarte, sabes que ya no puedo,
pues a Tu huerto bajé en aquella clara noche,
y así, en Tus esencias y fragancias, yo me quedo.
No me supliques, Amado, que de Ti aleje mi mirada,
pues toda la pasión que de ella se desprende,
Tú lo sembraste en el corazón de Tu enamorada.
Aramis Daram (vencido por el Amado)
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