Khande Canes
Poeta recién llegado
Danzan los pies descalzos de las ánimas condenadas
alrededor del Gran Violín de Lirio
- tocado por tres altivos ángeles caídos
que derrotados
gozan bebiendo de las venas de los malditos-.
Ríen y sufren
quemándose las fallecidas pieles
mientras bailan incansables alrededor de la Bella Decadencia.
Voltean sin cesar
el instrumento ígneo
descalzos y desnudos
con pechos sangrando
y genitales rebotando
entre muslos gangrenados,
Recitan versos
puros y negros
llevando con sus costillas medio rotas
el ritmo frenético del Infierno.
-¡Bailad, bailad, bailad!-
Llueven agujas ardientes
que se clavan en los hombros cansados de la podredumbre
y repiquetean, inocentes, las cadenas oxidadas
de los tobillos resquebrajados de los danzarines.
-¡Bailad, bailad, bailad!
ahogaros sin remedio
en las danzas negras de mi alma!-.
alrededor del Gran Violín de Lirio
- tocado por tres altivos ángeles caídos
que derrotados
gozan bebiendo de las venas de los malditos-.
Ríen y sufren
quemándose las fallecidas pieles
mientras bailan incansables alrededor de la Bella Decadencia.
Voltean sin cesar
el instrumento ígneo
descalzos y desnudos
con pechos sangrando
y genitales rebotando
entre muslos gangrenados,
Recitan versos
puros y negros
llevando con sus costillas medio rotas
el ritmo frenético del Infierno.
-¡Bailad, bailad, bailad!-
Llueven agujas ardientes
que se clavan en los hombros cansados de la podredumbre
y repiquetean, inocentes, las cadenas oxidadas
de los tobillos resquebrajados de los danzarines.
-¡Bailad, bailad, bailad!
ahogaros sin remedio
en las danzas negras de mi alma!-.
Última edición: