Marah
Poeta que considera el portal su segunda casa

Mirando el horizonte tan bermejo
me traspasan los ojos de una niña
es mucho su gemir en el desierto
sin padres, ni una flor que le sonría.
Su llanto es cual denuncia de este siglo
que quiere terminar con los abusos,
quitar las malas hierbas del camino
y alumbre el girasol en este mundo.
Andando entre cenizas tuvo el arte
de apaciguar los hierros con su cara,
y en alas de la virgen de un rodaje
halló un oasis…le crecieron alas.
Queremos ver las auras en sus ojos,
de un arcoíris que al rociar sus perlas
sea para reír en cuadro hermoso
con luz de Hadar, muy alto en las estrellas
Que crezca como torre de Babel
dejando tras de sí los escalones
de pasos que defiendan la mujer
con derechos iguales a los hombres.
Tan sólo la consciencia del humano
puede darle a la niña otros juglares
con el más delicioso de los cantos:
¡El canto de la Paz…el himno grande!
¡Entonces con las manos enlazadas
serán los besos sanos, del Dios bueno…
para escalar aludes y montañas
con la Paz que guardamos en los huesos!
Mariluz Reyes