A veces, en las tardes, aquí tras la ventana
recorre mi mirada los campos alfombrados,
con su gama infinita de verdes matizados
la tierna primavera mi memoria engalana.
Tras un joven jilguero la mirada se afana,
suspiros de nostalgias, sueños inacabados.
Son verdes mis recuerdos... tantos campos sembrados
de cosechas perdidas, ¡toda ilusión fue vana!
Ya no es verde mi campo, todo es terreno yermo,
con los ojos cerrados contemplo la llanura
que cubrió de esperanza un tiempo ya remoto.
Mi corazón retoza con alegre alboroto,
luego, una inmensa paz me llena de dulzura
y abrazada a mi sombra serenamente duermo.
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