Jhon Barros
Poeta adicto al portal
Respetándote
15/07/2014
Por: Jhon Barros N.
Me encontré con tu pecho abierto
erguido y resuelto,
cubierto de la textura de un brasier,
que fue diseñado para sostener
dos penachos que de belleza
te hacia palidecer.
Tus ojos me miraban,
con incertidumbre,
tu palpitar acelerado
te dejaba al descubierto,
¿Eras tú quien se quería entregar?
o era yo, ¿quien de tí se quería apoderar?.
No lo sé, ni lo podía saber,
la distancia que separaba nuestro ser,
se podía medir en ínfima numeración
estabas tan cerca, que sentía tu respiración.
Me acerque a tus labios,
te bese,
y sentí como tu sangre hervía también.
fue entonces que la incertidumbre a mi me invadió,
y me pregunte :
¿Qué hice para merecerte yo?.
Te envolví de caricias,
te rocíe de besos,
y de vez en cuando
nuestros labios nos llenaban de embeleso.
Al fin tu blusa cayó
y el brasier entre caricias se perdió
dejando al desnudo
tu belleza sin igual,
asiéndome cautivo de tu pasión,
dejando de ser hombre, para sentirme un dios.
Me apreté sobre tu pecho descubierto
que se había erguido junto ami pecho
y decidí no hacerte mía,
pues no era el momento,
eras una niña
y respeté tu silencio......
15/07/2014
Por: Jhon Barros N.
Me encontré con tu pecho abierto
erguido y resuelto,
cubierto de la textura de un brasier,
que fue diseñado para sostener
dos penachos que de belleza
te hacia palidecer.
Tus ojos me miraban,
con incertidumbre,
tu palpitar acelerado
te dejaba al descubierto,
¿Eras tú quien se quería entregar?
o era yo, ¿quien de tí se quería apoderar?.
No lo sé, ni lo podía saber,
la distancia que separaba nuestro ser,
se podía medir en ínfima numeración
estabas tan cerca, que sentía tu respiración.
Me acerque a tus labios,
te bese,
y sentí como tu sangre hervía también.
fue entonces que la incertidumbre a mi me invadió,
y me pregunte :
¿Qué hice para merecerte yo?.
Te envolví de caricias,
te rocíe de besos,
y de vez en cuando
nuestros labios nos llenaban de embeleso.
Al fin tu blusa cayó
y el brasier entre caricias se perdió
dejando al desnudo
tu belleza sin igual,
asiéndome cautivo de tu pasión,
dejando de ser hombre, para sentirme un dios.
Me apreté sobre tu pecho descubierto
que se había erguido junto ami pecho
y decidí no hacerte mía,
pues no era el momento,
eras una niña
y respeté tu silencio......
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