ropittella
Poeta veterana en el Portal
Las manos: ciegas, sordas, mudas...,
hablan sin embargo, ven y escuchan.
Son los milagros extremos de la piel
que pueden enseñar y aprender
todo lo que es necesario.
Aprehenden, tocan y se convierten
en cuencos para beber,
apresan, se aprietan
de amantes, de música, de amigos,
de niños, de rondas, de piezas y presas.
Hay manos que castigan perversas,
son las que olvidaron la ternura.
Otras asesinan,
sucias de la pérfida violencia.
Los odiosos las atan, las encadenan,
las cortan, las torturan, encarcelan...,
eso también hacen las manos.
Pero las tuyas eran, mi amor,
la perfección que acariciar
y la perfecta caricia.
Mantenían a salvo mi cordura
en las noches más oscuras de dolor,
y su recuerdo -aún
en la distancia infinita
de la búsqueda y la espera-
hasta la próxima vida,
todavía me alumbra.
Última edición:
::