Laira
Poeta recién llegado
No se sabe bien cómo pasa,
cómo llegas al quicio de la puerta sin recorrer la habitación.
Ocurre en un momento suspendido en el tiempo.
Las palabras no emiten sonido
ni transmiten el sentido.
Los detalles que colocas sobre la mesa,
el verde en el atardecer de unos ojos,
blanca piel entre tu piel...
la verdad desnuda que descubre al alma.
Te quedas con el cigarrillo entre los labios
y un silencio amaestrado;
miras tus dedos y dejas que vaya muriendo
sin compasión,
ni una lágrima,
porque el recuerdo desaparece
mientras se cierra la puerta.
cómo llegas al quicio de la puerta sin recorrer la habitación.
Ocurre en un momento suspendido en el tiempo.
Las palabras no emiten sonido
ni transmiten el sentido.
Los detalles que colocas sobre la mesa,
el verde en el atardecer de unos ojos,
blanca piel entre tu piel...
la verdad desnuda que descubre al alma.
Te quedas con el cigarrillo entre los labios
y un silencio amaestrado;
miras tus dedos y dejas que vaya muriendo
sin compasión,
ni una lágrima,
porque el recuerdo desaparece
mientras se cierra la puerta.
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