Sebastian Dusalgi
Poeta que considera el portal su segunda casa
EL GABAN .
El gabán de la soledad me cubre,
toco la guitarra de la melancolía
que llora tonadas de recuerdos.
en la taberna de la aflicción
un escuadrón de roedores
beben aguardiente rojo.
En mi cobertizo desnudo,
una anciana enferma
deambula ,observando
el reflejo del espejo amarillo
en el armario de estrellas.
Sombras infernales
se manifiestan entre lamentos,
que hacen que las cucarachas
de súbito corran.
Las ilusiones y los sueños diminutos
enferman y enloquecen.
Despojos de misticismo
se desvanecen en el fuego de la duda.
Bestiales relojes
sonríen y se abrazan.
Una fisura en semblante curioso
de una bruja demacrada
que se autodisciplina,
brota sangre árida y hedionda.
En la catacumba del saber,
hermano con el piojo
y debato con el ogro.
Entretanto el monstruo deforme,
se columpia en mi mente.
Bosquejo idiota de una lámpara rota.
Sebastian Dusalgi.
El gabán de la soledad me cubre,
toco la guitarra de la melancolía
que llora tonadas de recuerdos.
en la taberna de la aflicción
un escuadrón de roedores
beben aguardiente rojo.
En mi cobertizo desnudo,
una anciana enferma
deambula ,observando
el reflejo del espejo amarillo
en el armario de estrellas.
Sombras infernales
se manifiestan entre lamentos,
que hacen que las cucarachas
de súbito corran.
Las ilusiones y los sueños diminutos
enferman y enloquecen.
Despojos de misticismo
se desvanecen en el fuego de la duda.
Bestiales relojes
sonríen y se abrazan.
Una fisura en semblante curioso
de una bruja demacrada
que se autodisciplina,
brota sangre árida y hedionda.
En la catacumba del saber,
hermano con el piojo
y debato con el ogro.
Entretanto el monstruo deforme,
se columpia en mi mente.
Bosquejo idiota de una lámpara rota.
Sebastian Dusalgi.
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