P
Paloma Martin
Invitado
Ahí estaba mi ser escondido,
detrás de la piel que le sirve
de traje, baila al compás
de la música que circula
a través de la nervadura
de las hojas donde escribo.
Crecen, se reproducen poemas,
algunos mustios de viejas penas
y otros frescos, regados
con rocio de lágrimas nuevas.
Hay tanto de mi aquí,
que pienso que nunca
me fui a ningun lado,
esperando la melodia
que me saque del encierro.
En gotas quizas salí
en lagrimas quizas viajé
en suspiros quizas volé
para perderme en
destinos inciertos.
Pero volvi aqui y crecí.
Soy flor, soy arbol
y las raices que no pude hundir.
Ni en ti ni en tierra alguna
las hallé profundas, arraigadas,
sujetas a la profundidad de mi.
Mírame, quiero que me veas,
soy la que se enreda en palabras,
soy esa madreselva que cubre
mis obras y abraza el alma
de quien me lea.
Paloma Martin
 
 
detrás de la piel que le sirve
de traje, baila al compás
de la música que circula
a través de la nervadura
de las hojas donde escribo.
Crecen, se reproducen poemas,
algunos mustios de viejas penas
y otros frescos, regados
con rocio de lágrimas nuevas.
Hay tanto de mi aquí,
que pienso que nunca
me fui a ningun lado,
esperando la melodia
que me saque del encierro.
En gotas quizas salí
en lagrimas quizas viajé
en suspiros quizas volé
para perderme en
destinos inciertos.
Pero volvi aqui y crecí.
Soy flor, soy arbol
y las raices que no pude hundir.
Ni en ti ni en tierra alguna
las hallé profundas, arraigadas,
sujetas a la profundidad de mi.
Mírame, quiero que me veas,
soy la que se enreda en palabras,
soy esa madreselva que cubre
mis obras y abraza el alma
de quien me lea.
Paloma Martin
 
 
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