Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa

En las esquinas del tiempo
perdió mi voz su templanza,
en la holgura silenciosa
que se anuda en la garganta
y me deja sin defensas,
con el alma a media asta.
Más allá de este vacío
donde el verbo se desangra,
cada cual siguió su rumbo
sin mirar a sus espaldas,
olvidando aquellos sones
que a través de la ventana
regalaban pedacitos
de los sueños que soñaba.
Desmembrados hoy se encumbran
en Babeles de palabras,
roto el vidrio del espejo
que abrazaron tus pestañas.
¡Cuán desnudo queda el pulso
de la que callando, häbla!
deshojando los otoños
como viento entre las ramas.
Ya no cuajan primaveras
bajo las sábanas blancas,
ya no anidan las alondras
en la boca que te extraña...
¿No comprendes, sol errante,
que la soledad me embarga?
Se acurruca, aquí a mi lado,
repitiendo como un mantra,
vida mía..., amor..., ¡tu nombre!,
iterándose en la nada.
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