Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa

Quiso la luna ser, del sueño espejo
rasgando en dos su eterna ambivalencia,
del deseo la jueza que sentencia
a que mi paso quede desparejo.
Quiso la luna atarme a su reflejo,
mudar la cara oculta del latido
vistiendo el alma en pátina de olvido
y quiso, que anidada en mis poemas,
a su albor le brindara mil zalemas
dejando mi dolor en luz vencido.
Mil estrofas en mi oído
son los ecos que atesoro
iterándose cual coro
si mi ensueño está dormido.
Cuando siento que he perdido
de los pulsos la razón,
sólo enlazo en un bordón
los amarres del pasado,
lo que nunca se ha borrado;
¡pena, llanto, amor, pasión...!