César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Golpea los techos severa tormenta,
la lluvia implacable desciende feroz;
el cielo se viste con gris albornoz,
centellas insurgen con luz turbulenta.
Terrible crujido de pronto revienta
los tímpanos mudos del miedo encendido.
Claudica el arrojo: no tiene sentido
la lucha en el medio de noche tan cruenta.
Mas hay quien desoye del cielo la afrenta
y hermano del rayo cabalga veloz.
Se escucha el conjuro, retumba su voz,
llamando a batalla mortal y sangrienta.
¡Velada de espanto, velada friolenta!
Resuenan los sables, se ahoga el quejido
con truenos bramantes, do yace el herido
que entrega su alma con tez cenicienta.
Transcurren los años y aún se comenta
la lóbrega noche, la fiera, la atroz,
de muerte salvaje blandiendo su hoz
y vidas rendidas, perdida la cuenta.
Poeta, juglar, tu musa irredenta
dedique certera su estrofa al caído;
que encienda la llama e impida el olvido
de aquella inclemente jornada violenta.
Mes de julio y amenazas, 2014 - César Guevara
la lluvia implacable desciende feroz;
el cielo se viste con gris albornoz,
centellas insurgen con luz turbulenta.
Terrible crujido de pronto revienta
los tímpanos mudos del miedo encendido.
Claudica el arrojo: no tiene sentido
la lucha en el medio de noche tan cruenta.
Mas hay quien desoye del cielo la afrenta
y hermano del rayo cabalga veloz.
Se escucha el conjuro, retumba su voz,
llamando a batalla mortal y sangrienta.
¡Velada de espanto, velada friolenta!
Resuenan los sables, se ahoga el quejido
con truenos bramantes, do yace el herido
que entrega su alma con tez cenicienta.
Transcurren los años y aún se comenta
la lóbrega noche, la fiera, la atroz,
de muerte salvaje blandiendo su hoz
y vidas rendidas, perdida la cuenta.
Poeta, juglar, tu musa irredenta
dedique certera su estrofa al caído;
que encienda la llama e impida el olvido
de aquella inclemente jornada violenta.
Mes de julio y amenazas, 2014 - César Guevara
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