Elisalle
Poetisa
LOCURA
Olvidé si soy
Si existo
Si me quedo
Si me voy
Si me fuí
No sé
***
Enloquece
Se cuela en los cabellos.
Hace botar
por la boca peces de colores.
Entra en los oídos y escucho las voces que debo anotar.
Tomo mi cuaderno,
aunque sea a oscuras,
las ideas debo alcanzar,
las mismas no vuelven más.
Parece que la prisa se debe a algo
No importa por qué sea.
Me vestí de palabras
No luce mi ropa.
Abrazo el verbo
que se mete en mis poros
y vestido lo vuelvo.
Me lo quita de una vez
y me hace suya cuando soy sueño,
sueños de grandeza llenos de pureza.
No queda un espacio que no sea letra.
Lloro de poesía
y mis lágrimas son imágenes que recoge la lluvia,
piedritas de infancia,
cuando las goteras en el patio
-son lagos pequeños-
decía mi mamá
y la imaginación se me iba,
que mi casa era un palacio de cristal
y que las gotas eran perlas del cielo
que creó mi mamá,
entonces,
siento que desaparecí,
que no existo más,
que soy poseso de palabra y empecé a aceptar
esta locura que me deja sin almorzar
para correr tras el verso
que pasó rápido y no pude atrapar.
Lo sigo por la senda cercana,
después del palomar.
Por senderos angostos.
Por las casa viejas del lugar.
Donde la señora Mercedes que nadie va a visitar.
Por las cornisas que hacen sonar los gatos
que salen a enamorar
en este agosto desandado.
Hoy no sé a quién quiero engañar
pero me visto de blanco
con albura de poesía
y bailo con los fantasmas del pasillo de siempre
que no me asustan más.
Hoy soy verso con brisa de mar.
Me confieso locura.
A nadie quiero contagiar.
No se acerquen.
Es un viaje de ida
sin regreso...
Aviso.
Margarita
07/08/2014
Todos los derechos Reservados.
Prohibida su reproducción parcial
y/o total por cualquier medio
@
Inscripción: 204.688
Propiedad Intectual <propiedad.intelectual@dibam.com
Olvidé si soy
Si existo
Si me quedo
Si me voy
Si me fuí
No sé
***
Enloquece
Se cuela en los cabellos.
Hace botar
por la boca peces de colores.
Entra en los oídos y escucho las voces que debo anotar.
Tomo mi cuaderno,
aunque sea a oscuras,
las ideas debo alcanzar,
las mismas no vuelven más.
Parece que la prisa se debe a algo
No importa por qué sea.
Me vestí de palabras
No luce mi ropa.
Abrazo el verbo
que se mete en mis poros
y vestido lo vuelvo.
Me lo quita de una vez
y me hace suya cuando soy sueño,
sueños de grandeza llenos de pureza.
No queda un espacio que no sea letra.
Lloro de poesía
y mis lágrimas son imágenes que recoge la lluvia,
piedritas de infancia,
cuando las goteras en el patio
-son lagos pequeños-
decía mi mamá
y la imaginación se me iba,
que mi casa era un palacio de cristal
y que las gotas eran perlas del cielo
que creó mi mamá,
entonces,
siento que desaparecí,
que no existo más,
que soy poseso de palabra y empecé a aceptar
esta locura que me deja sin almorzar
para correr tras el verso
que pasó rápido y no pude atrapar.
Lo sigo por la senda cercana,
después del palomar.
Por senderos angostos.
Por las casa viejas del lugar.
Donde la señora Mercedes que nadie va a visitar.
Por las cornisas que hacen sonar los gatos
que salen a enamorar
en este agosto desandado.
Hoy no sé a quién quiero engañar
pero me visto de blanco
con albura de poesía
y bailo con los fantasmas del pasillo de siempre
que no me asustan más.
Hoy soy verso con brisa de mar.
Me confieso locura.
A nadie quiero contagiar.
No se acerquen.
Es un viaje de ida
sin regreso...
Aviso.
Margarita
07/08/2014
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y/o total por cualquier medio
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