La mujer más inteligente del mundo
se lava los dientes en Genova
orina el café matutino en Lión
eructa unos fettuccini en Florencia a la 1 pm
apedrea el ocaso recostada en las caderas del Sena
y ya para la noche anda por Barcelona
esperando los bostezos de la luna.
La mujer más inteligente del mundo
compartía el cuarto con su hermano y la mitad de Penny Lane
al punto que en su menarquia fue Mother Mary quien la consoló.
Su mami hacia redobles con cuerdas vocales en una emisora local
papi vendía panes con queso de preservativos y limonadas sin limón.
La nena descubrió los números
y con solo el apretón de manos los hizo arcilla,
después llego Newton con un chichón en la frente
diciendo que algo era directamente proporcional al producto de sus masas
e inversamente proporcional al cuadrado de no se que cosa
Einstein escapando de una peluquería
con una telaraña de tiempo y espacio enredada en la lengua.
A los 13 mientras yo me sacaba los mocos
y los pegaba en el televisor (cuando no me los comía, claro )
ella se merendaba una empanada de física quántica
con una tasa de radio-química descafeinada.
Yo me las daba de eyaculador olímpico al pie de Britney
y ella le concedía un autógrafo a Silvio,
yo me sacaba los mocos y me masturbada
ella leía a Agatha Christie,
yo hacia dirigibles con saliva y aprendía a masturbarme con la izquierda
ella como buena Cenicienta dejaba una zapatilla para su capitán con versos,
yo mezclaba saliva, mocos y lograba un increíble lubricante para masturbarme
ella ganaba medallas como barman de ecuaciones,
yo logre babear, estornudar, masturbarme con ambas manos al unísono
y ella entrar al establo de los genios con futuro.
A los 16
después de mil lunas (gordas y flacas) nos encontramos
y ella me contó que estaba estudiando la anatomía dental de los electrones
que Umberto Eco ya la había aburrido
que Beethoven era sinónimo de bostezo
que de Tiziano prefería la Urbino
y yo le conté sobre mis mocos verdes, marrones y el resto de la paleta
que andaba tomando un curso de Fracaso Avanzado
que ya podía apuntar, eyacular y dar en las rodillas de Britney a 3 metros del TV.
A los 20
con otras miles de lunas en los huesos
yo regresaba pedaleando del hospital después de remendar una fíbula
ella partía en su mercedes para el aeropuerto
paro y me contó sobre el sol de Mallorca
y las costas de Grecia
yo le dije que en el pueblo habían tres baches nuevos
que la puerca de Felipe había parido 11 puerquitos
que por destacarme en el curso de Fracaso me habían dado una beca de medicina.
La mujer más inteligente del mundo
vuelve a cepillarse los dientes en Genova
tiene una agenda cargada
y puede que dedique un milisegundo
a este fracaso con intestinos
que por eyacular y babear
olvido decirle
cuanto la amo.
para Yisel aunque todo haya sido imposible.
se lava los dientes en Genova
orina el café matutino en Lión
eructa unos fettuccini en Florencia a la 1 pm
apedrea el ocaso recostada en las caderas del Sena
y ya para la noche anda por Barcelona
esperando los bostezos de la luna.
La mujer más inteligente del mundo
compartía el cuarto con su hermano y la mitad de Penny Lane
al punto que en su menarquia fue Mother Mary quien la consoló.
Su mami hacia redobles con cuerdas vocales en una emisora local
papi vendía panes con queso de preservativos y limonadas sin limón.
La nena descubrió los números
y con solo el apretón de manos los hizo arcilla,
después llego Newton con un chichón en la frente
diciendo que algo era directamente proporcional al producto de sus masas
e inversamente proporcional al cuadrado de no se que cosa
Einstein escapando de una peluquería
con una telaraña de tiempo y espacio enredada en la lengua.
A los 13 mientras yo me sacaba los mocos
y los pegaba en el televisor (cuando no me los comía, claro )
ella se merendaba una empanada de física quántica
con una tasa de radio-química descafeinada.
Yo me las daba de eyaculador olímpico al pie de Britney
y ella le concedía un autógrafo a Silvio,
yo me sacaba los mocos y me masturbada
ella leía a Agatha Christie,
yo hacia dirigibles con saliva y aprendía a masturbarme con la izquierda
ella como buena Cenicienta dejaba una zapatilla para su capitán con versos,
yo mezclaba saliva, mocos y lograba un increíble lubricante para masturbarme
ella ganaba medallas como barman de ecuaciones,
yo logre babear, estornudar, masturbarme con ambas manos al unísono
y ella entrar al establo de los genios con futuro.
A los 16
después de mil lunas (gordas y flacas) nos encontramos
y ella me contó que estaba estudiando la anatomía dental de los electrones
que Umberto Eco ya la había aburrido
que Beethoven era sinónimo de bostezo
que de Tiziano prefería la Urbino
y yo le conté sobre mis mocos verdes, marrones y el resto de la paleta
que andaba tomando un curso de Fracaso Avanzado
que ya podía apuntar, eyacular y dar en las rodillas de Britney a 3 metros del TV.
A los 20
con otras miles de lunas en los huesos
yo regresaba pedaleando del hospital después de remendar una fíbula
ella partía en su mercedes para el aeropuerto
paro y me contó sobre el sol de Mallorca
y las costas de Grecia
yo le dije que en el pueblo habían tres baches nuevos
que la puerca de Felipe había parido 11 puerquitos
que por destacarme en el curso de Fracaso me habían dado una beca de medicina.
La mujer más inteligente del mundo
vuelve a cepillarse los dientes en Genova
tiene una agenda cargada
y puede que dedique un milisegundo
a este fracaso con intestinos
que por eyacular y babear
olvido decirle
cuanto la amo.
para Yisel aunque todo haya sido imposible.