Lina Storni
Mujer Poeta
Te mando ahora a que me dejes sola
con tu gesto lejano de bravura,
en mi sorbo absoluto de amargura,
con esta muerte a punta de pistola.
Te dejo en la memoria que acrisola
el fuego de tu boca en mi cintura,
la amplitud de tu amor y piedra dura
que explotaba en mi triángulo amapola.
¡ Que al fin te guarde el corazón despierto
en el mar infinito de lo extraño!
A Dios le pido con afán incierto
que me deje finar en dulce engaño
¡ Y otorgue al pecho triste casi muerto
descanso de tu amor que le hace daño!
(Los sonetos de la muerte.)
con tu gesto lejano de bravura,
en mi sorbo absoluto de amargura,
con esta muerte a punta de pistola.
Te dejo en la memoria que acrisola
el fuego de tu boca en mi cintura,
la amplitud de tu amor y piedra dura
que explotaba en mi triángulo amapola.
¡ Que al fin te guarde el corazón despierto
en el mar infinito de lo extraño!
A Dios le pido con afán incierto
que me deje finar en dulce engaño
¡ Y otorgue al pecho triste casi muerto
descanso de tu amor que le hace daño!
(Los sonetos de la muerte.)
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