abcd
Poeta adicto al portal
Y si miras a la izquierda,
alguien se acerca a tocarte con su mirada.
Si miras a la derecha
quizá no haya nadie pero pronto lo habrá
y se acercará a tocarte con su mirada izquierda.
Si subes la vista sentada en una plaza,
alguien vendrá del árbol y te regalará una flor,
y si bajas la frente con ganas de enojarte
de la tierra saldrá la mano de otro enamorado, también con una flor.
Si caminas siempre recto y no llegas a ningún lado
es porque no prestaste debida atención al Principito.
Si doblas para hacer más interesantes las rectas
encontrarás diez, cien, mil, dos mil películas dispuestas e indispuestas a vos.
Si usas las manos como caballos
jamás tocarás bien el piano de la imaginación,
querida rubia, tienes que ser suave pluma,
para sonrojar las vertebras con dulzura,
para quebrar los cristales que nadie quiere ver en ti.
Si vas con las manos azules por el cielo
deberías ensuciarte la ropa y no ir tan desnuda de encantos,
que si buscas espejos para tu belleza
hay más vacíos y vicios que poesía, que sanas alegrías.
Como si dos piedras pierden su lugar
así es nuestra lluvia.
Ojala pudieras decir: "hombre gordo,
tu haces más pesados mis sueños",
"poeta imbécil yo ya no te quiero sonreír".
alguien se acerca a tocarte con su mirada.
Si miras a la derecha
quizá no haya nadie pero pronto lo habrá
y se acercará a tocarte con su mirada izquierda.
Si subes la vista sentada en una plaza,
alguien vendrá del árbol y te regalará una flor,
y si bajas la frente con ganas de enojarte
de la tierra saldrá la mano de otro enamorado, también con una flor.
Si caminas siempre recto y no llegas a ningún lado
es porque no prestaste debida atención al Principito.
Si doblas para hacer más interesantes las rectas
encontrarás diez, cien, mil, dos mil películas dispuestas e indispuestas a vos.
Si usas las manos como caballos
jamás tocarás bien el piano de la imaginación,
querida rubia, tienes que ser suave pluma,
para sonrojar las vertebras con dulzura,
para quebrar los cristales que nadie quiere ver en ti.
Si vas con las manos azules por el cielo
deberías ensuciarte la ropa y no ir tan desnuda de encantos,
que si buscas espejos para tu belleza
hay más vacíos y vicios que poesía, que sanas alegrías.
Como si dos piedras pierden su lugar
así es nuestra lluvia.
Ojala pudieras decir: "hombre gordo,
tu haces más pesados mis sueños",
"poeta imbécil yo ya no te quiero sonreír".