P
Paloma Martin
Invitado
Hoy volviste de la escuela
cargando el peso
de una revelación
en tu mochila.
Lo dijiste rápido y claro:
-la magia no existe-
por eso no existen,
Papa Noel
Reyes Magos
ni Ratones de los dientes.
Y de un plumazo echaste a todos
esos seres que poblaban tu cabecita.
Te lo contó un amigo y lo aceptaste.
Tu vida entera con esa ilusión,
se esfumó en un recreo.
Pero en esa verborragia
que explicaba
sin preguntas las certezas,
esbozaste al pasar como quien dice
una verdad contundente:
-Dios si existe-
y Dios me hizo una guiñada detrás
de tus hombritos de niño,
y escondió sus cartas marcadas.
No me reveló su truco.
Ya te enterarás- me dijo-
ya tendrás tú también,
la verdad develada.
cargando el peso
de una revelación
en tu mochila.
Lo dijiste rápido y claro:
-la magia no existe-
por eso no existen,
Papa Noel
Reyes Magos
ni Ratones de los dientes.
Y de un plumazo echaste a todos
esos seres que poblaban tu cabecita.
Te lo contó un amigo y lo aceptaste.
Tu vida entera con esa ilusión,
se esfumó en un recreo.
Pero en esa verborragia
que explicaba
sin preguntas las certezas,
esbozaste al pasar como quien dice
una verdad contundente:
-Dios si existe-
y Dios me hizo una guiñada detrás
de tus hombritos de niño,
y escondió sus cartas marcadas.
No me reveló su truco.
Ya te enterarás- me dijo-
ya tendrás tú también,
la verdad develada.
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