P
Paloma Martin
Invitado
Cuando el sol esté radiante allá afuera
y a los cristales de mis ojos, los arrasen
lágrimas de un cielo, que nubla mi alma.
Esos días,
me pondré al resguardo de mis versos
para que no me mojen penas añejas
que ni sé donde las guardo.
Cuando la realidad diste demasiado
del mundo que urdo en mis fantasías.
Esos días,
las naves que me llevarán por cielo
o por aire hasta allí, serán mis poesías.
Cuando la tristeza se me instale
y como un ave mala me picotee,
la mente y las entrañas.
Esos días ,
la espantaré de inmediato,
y echaré a volar aves extrañas
inventadas por mí, para embellecer
el horizonte azul de mis versos.
Cuando crea que voy a perecer
en el intento de ser feliz
de cualquier manera.
Esos días,
te pediré a ti, que me leas,
una poesía de quien tú quieras.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
y a los cristales de mis ojos, los arrasen
lágrimas de un cielo, que nubla mi alma.
Esos días,
me pondré al resguardo de mis versos
para que no me mojen penas añejas
que ni sé donde las guardo.
Cuando la realidad diste demasiado
del mundo que urdo en mis fantasías.
Esos días,
las naves que me llevarán por cielo
o por aire hasta allí, serán mis poesías.
Cuando la tristeza se me instale
y como un ave mala me picotee,
la mente y las entrañas.
Esos días ,
la espantaré de inmediato,
y echaré a volar aves extrañas
inventadas por mí, para embellecer
el horizonte azul de mis versos.
Cuando crea que voy a perecer
en el intento de ser feliz
de cualquier manera.
Esos días,
te pediré a ti, que me leas,
una poesía de quien tú quieras.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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