Arkeidos
Poeta que considera el portal su segunda casa
Siento el deseo de surcar en el profundo azul de tu alma
como un ave de fuego purpura
beber del manantial infinito de tus ojos de agua luna
gozarme de la paz que me brinda tu presencia en calma.
Herido tras penetrar la tormenta negra
solo deseo un refugio.
Tomar como mi nido
tu cabellera en cascada
semejante a hilos de oscuridad
que imita la hermosura de la noche
en su destello bordado de estrellas.
Disfruto el perfume que emana tu belleza
delicado incienso de esencias celestes
que acaricia las heridas de mí humanidad.
Cerrando mis ojos puedo escuchar
el latido de tu corazón
fluye en tierna melodía
es lindo el ritmo del sol que te habita
es cálido es equilibrio, es perfección.
Poetisa de fina hechura
eres de un linaje celestial
de alto prestigio
dama de los luceros encendidos
espejos de grandeza
niña adorada
mujer de fuego,
vuelas alto con tus alas doradas.
Niña amada
niña que admiro
mujer preciosa a quien amo
asciende a las alturas y pasea entre las lumbreras
dibuja las palabras en la piel del silencio
sella con tu boca el principio de un poema
deja el aroma de la dulce fresa de tus labios
como agradable fragancia para mí.
Bendice su final con gotitas de amor
danza entre sombras de plata.
Chica divina me atrae tu carisma
me derrite tu encanto al hablar en verso
delicada
majestuosa
eres rosa
eres mi ángel
y te corona una aura de llamas azules.
Extiende tus alas
guárdame en ellas
dame el consuelo de un abrazo tibio
que me sumerja en el sueño blanco de tus pechos
y entre sueños besare tus pies blanquecinos
te diré que no soy digno de ti.
Pero es tu gracia
lo que levanta mi mirada
hasta perderme en el mar de tus ojos
reflejo de tu luz angelical
sea el resplandor de tu sonrisa
mi bálsamo al despertar.
como un ave de fuego purpura
beber del manantial infinito de tus ojos de agua luna
gozarme de la paz que me brinda tu presencia en calma.
Herido tras penetrar la tormenta negra
solo deseo un refugio.
Tomar como mi nido
tu cabellera en cascada
semejante a hilos de oscuridad
que imita la hermosura de la noche
en su destello bordado de estrellas.
Disfruto el perfume que emana tu belleza
delicado incienso de esencias celestes
que acaricia las heridas de mí humanidad.
Cerrando mis ojos puedo escuchar
el latido de tu corazón
fluye en tierna melodía
es lindo el ritmo del sol que te habita
es cálido es equilibrio, es perfección.
Poetisa de fina hechura
eres de un linaje celestial
de alto prestigio
dama de los luceros encendidos
espejos de grandeza
niña adorada
mujer de fuego,
vuelas alto con tus alas doradas.
Niña amada
niña que admiro
mujer preciosa a quien amo
asciende a las alturas y pasea entre las lumbreras
dibuja las palabras en la piel del silencio
sella con tu boca el principio de un poema
deja el aroma de la dulce fresa de tus labios
como agradable fragancia para mí.
Bendice su final con gotitas de amor
danza entre sombras de plata.
Chica divina me atrae tu carisma
me derrite tu encanto al hablar en verso
delicada
majestuosa
eres rosa
eres mi ángel
y te corona una aura de llamas azules.
Extiende tus alas
guárdame en ellas
dame el consuelo de un abrazo tibio
que me sumerja en el sueño blanco de tus pechos
y entre sueños besare tus pies blanquecinos
te diré que no soy digno de ti.
Pero es tu gracia
lo que levanta mi mirada
hasta perderme en el mar de tus ojos
reflejo de tu luz angelical
sea el resplandor de tu sonrisa
mi bálsamo al despertar.
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