César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Final de la jornada y obrerías.
Es viernes por la tarde, cinco en punto;
inquietas multitudes en las vías
se mueven como un gran, febril conjunto.
Percíbense animadas alegrías,
horas prometedoras, buen barrunto
y lejos ha quedado la tristeza
oculta bajo música y cerveza.
Dinero que se irá, fugaz riqueza,
sin que alcance a cubrir lo necesario;
es duro el trajinar de la pobreza
joderse pa' obtener tan mal salario.
Habrá que administrarse con cabeza
a ver si al menos da para lo diario,
mas hoy no valen ya tribulaciones:
¡Es hora de alegrar los corazones!
El sábado será de construcciones
mejorar la casita en la barriada;
de la esposa, aguantarse los sermones,
por la plata traer descompletada.
Cargando arena, bloques y tablones
despejar la resaca mal curada
y así olvidar las duras tropelías
presentes en su vida de obrerías.
César Guevara.
Septiembre y obreros/as regresando a casa. Viernes, 2014.
Es viernes por la tarde, cinco en punto;
inquietas multitudes en las vías
se mueven como un gran, febril conjunto.
Percíbense animadas alegrías,
horas prometedoras, buen barrunto
y lejos ha quedado la tristeza
oculta bajo música y cerveza.
Dinero que se irá, fugaz riqueza,
sin que alcance a cubrir lo necesario;
es duro el trajinar de la pobreza
joderse pa' obtener tan mal salario.
Habrá que administrarse con cabeza
a ver si al menos da para lo diario,
mas hoy no valen ya tribulaciones:
¡Es hora de alegrar los corazones!
El sábado será de construcciones
mejorar la casita en la barriada;
de la esposa, aguantarse los sermones,
por la plata traer descompletada.
Cargando arena, bloques y tablones
despejar la resaca mal curada
y así olvidar las duras tropelías
presentes en su vida de obrerías.
César Guevara.
Septiembre y obreros/as regresando a casa. Viernes, 2014.