Princesa Mexicana
Poeta asiduo al portal
Bello amanecer en mí cuarto oscuro,
veo la penumbra alejarse al abismo del olvido,
veo de nuevo mí ser adentrarse en lo mundano,
creciente en su ego y con firme valor para avanzar.
Secando las lágrimas que me hicieron crecer,
rescato mi alma aferrada al pasado
y la vuelvo al presente donde verdaderamente pertenece;
mis ojos deciden abrirse aunque nunca se hayan cerrado.
Atenta escucho sin voz al viento susurrar,
el nombre de la persona amada que me ayudo a levantar;
vuelvo el espíritu a mi cuerpo y le enseño a descubrir
qué ser humano es perfecto, que es bello sentir.
Me encuentro con la magia oculta en soledad
de lo que fue una dormida mortalidad,
descubro sueños perdidos, utopías destruidas,
y trato ahora de volverlas poco a poco una realidad
Bello amanecer en mí cuarto oscuro,
veo la penumbra alejarse al abismo del olvido,
veo de nuevo mí ser adentrarse en lo mundano,
creciente en su ego y con firme valor para avanzar.
Y aunque los recuerdos sigan presentes,
ahora sé que debo darles su lugar,
que son pasado, que atrás deben quedar;
¡hoy canto sin rencor a mi libertad!
veo la penumbra alejarse al abismo del olvido,
veo de nuevo mí ser adentrarse en lo mundano,
creciente en su ego y con firme valor para avanzar.
Secando las lágrimas que me hicieron crecer,
rescato mi alma aferrada al pasado
y la vuelvo al presente donde verdaderamente pertenece;
mis ojos deciden abrirse aunque nunca se hayan cerrado.
Atenta escucho sin voz al viento susurrar,
el nombre de la persona amada que me ayudo a levantar;
vuelvo el espíritu a mi cuerpo y le enseño a descubrir
qué ser humano es perfecto, que es bello sentir.
Me encuentro con la magia oculta en soledad
de lo que fue una dormida mortalidad,
descubro sueños perdidos, utopías destruidas,
y trato ahora de volverlas poco a poco una realidad
Bello amanecer en mí cuarto oscuro,
veo la penumbra alejarse al abismo del olvido,
veo de nuevo mí ser adentrarse en lo mundano,
creciente en su ego y con firme valor para avanzar.
Y aunque los recuerdos sigan presentes,
ahora sé que debo darles su lugar,
que son pasado, que atrás deben quedar;
¡hoy canto sin rencor a mi libertad!
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