Alberto Alcoventosa
Poeta adicto al portal
Una playa encantadora (Soneto)
Las flores perfumaban el ambiente
regalando promesas de verano,
nos besamos tomándonos la mano
durante aquella noche diferente.
Alejados del mundo y de la gente,
nos guardamos del viento somontano
al amparo de un roble que, cercano,
protegía del fresco del relente.
Con las primeras luces de la aurora
y los rayos del sol en la retina
llegamos a una playa encantadora.
Bellas olas de espuma cristalina,
con cadencia que a todos enamora,
rompían en la arena blanca y fina.
Las flores perfumaban el ambiente
regalando promesas de verano,
nos besamos tomándonos la mano
durante aquella noche diferente.
Alejados del mundo y de la gente,
nos guardamos del viento somontano
al amparo de un roble que, cercano,
protegía del fresco del relente.
Con las primeras luces de la aurora
y los rayos del sol en la retina
llegamos a una playa encantadora.
Bellas olas de espuma cristalina,
con cadencia que a todos enamora,
rompían en la arena blanca y fina.