Ronald Bonilla Carvajal
Poeta recién llegado
Todos los pedazos de esta luna sin tregua
me abandonan.
Todos los cristales del latido que dimos
distorsionan mi nombre
adheridos al miedo
como antes a tus besos.
Ya no soy más el que te dice
almohada, palomar,
ciervo perdido,
desliz de la memoria.
Ya no soy más el que convoca a ciegas
los poemas
y sus torpes resacas como dioses.
No volveré a la noche
sino son noches abrazadas.
No volveré a la noches
sino son noches
que no hayas olvidado,
y buscaré la piel que me negaste
después de nuestras lenguas abatidas.
Ya no soy más el que te dice:
oleaje, almohada,
desliz de los febreros.
Por eso volveré sólo a las noches que me des
cuando estoy solo.
No volveré a la noche
sino cuando no olvides
que existe solamente
la noche de los besos.
me abandonan.
Todos los cristales del latido que dimos
distorsionan mi nombre
adheridos al miedo
como antes a tus besos.
Ya no soy más el que te dice
almohada, palomar,
ciervo perdido,
desliz de la memoria.
Ya no soy más el que convoca a ciegas
los poemas
y sus torpes resacas como dioses.
No volveré a la noche
sino son noches abrazadas.
No volveré a la noches
sino son noches
que no hayas olvidado,
y buscaré la piel que me negaste
después de nuestras lenguas abatidas.
Ya no soy más el que te dice:
oleaje, almohada,
desliz de los febreros.
Por eso volveré sólo a las noches que me des
cuando estoy solo.
No volveré a la noche
sino cuando no olvides
que existe solamente
la noche de los besos.
De mi libro DESPUÉS DE SOÑARTE
Editorial de la UNED, 2008
Nota: aquí termina esta serie de poemas numerados en romano, la segunda parte se denomina POSDATA AZUL DE LAS MENTIRAS, iniciará en la próxima entrega, abrazo
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