Sheyla
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y ella estaba ahí, casi sin poder hablar, en media calle, en esa ciudad tan convulsionada.
Parecía una extraña mirando las gentes, el bullicio, los colores vivos de su gente indiferente.
No se explicaba cómo había pasado tanto tiempo aguantando la lluvia helada. Las gotas parecían una danza en su cuerpo y en su cara, se volvían amenazantes y cortaban como cuchillo en el silencio más agudo.
Seguia de pie. Quizá esperaba que apareciera, como por arte de magia trayéndole su paraguas.
Y las gentes, las gentes guardadas en sus casas.
9/9/2014
C.C
Parecía una extraña mirando las gentes, el bullicio, los colores vivos de su gente indiferente.
No se explicaba cómo había pasado tanto tiempo aguantando la lluvia helada. Las gotas parecían una danza en su cuerpo y en su cara, se volvían amenazantes y cortaban como cuchillo en el silencio más agudo.
Seguia de pie. Quizá esperaba que apareciera, como por arte de magia trayéndole su paraguas.
Y las gentes, las gentes guardadas en sus casas.
9/9/2014
C.C
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