nube blanca
Poeta que no puede vivir sin el portal
Mirando la luna cada noche
veo que se pone a jugar
entre sábanas de nubes blancas
y las estrellas envidiosas
se enfadan,
apagando su luz
que como las luciérnagas,
se pierden en medio de un desierto de juegos.
En el silencio oscuro,
retumba el viento
que enseña su cara más oculta
para apaciguar las aguas del cielo.
Pero el juego sigue
y la luna se destrenza su cabello
para que el lucero pueda columpiarse
y contemplar así
el horizonte florido del amanecer.
Tere B.O
15-09-2014