Duermen, que todavía es madrugada.
Cuando llegue la aurora, en los caminos
cruzarán invisibles asesinos
crujiendo la metralla de granada.
El obús de un mortero, campanada
que tañe a muerto, mientras los molinos
giran sus aspas, pan de campesinos
de los trigos que a veces no dan nada.
¡Malhaya la navaja de la muerte!
Las cachas eran de color endrino;
brotó la sangre roja como rosas
cortadas por el talle. Quedó inerte
como una flor marchita. Nadie vino.
Lo velaron en vuelo mariposas.
(c).-J.L.M.C.
Cuando llegue la aurora, en los caminos
cruzarán invisibles asesinos
crujiendo la metralla de granada.
El obús de un mortero, campanada
que tañe a muerto, mientras los molinos
giran sus aspas, pan de campesinos
de los trigos que a veces no dan nada.
¡Malhaya la navaja de la muerte!
Las cachas eran de color endrino;
brotó la sangre roja como rosas
cortadas por el talle. Quedó inerte
como una flor marchita. Nadie vino.
Lo velaron en vuelo mariposas.
(c).-J.L.M.C.