Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
AÑO MÁS, AÑO MENOS.
Un día cumplí veinte años y, cómo no, escribí un poema. Este agosto pasado fueron cincuenta, y no se me ocurrió otra cosa que escribir otro. Allá van los dos.
VEINTE AÑOS
Veinte años hoy,
y ayer, y mañana.
Una historia ya vivida,
y tantas por vivir.
Veinte años resumen mi existencia.
Recuerdo un primer amor,
sin apenas darme cuenta;
hace ya tanto tiempo.
A mis veinte años,
lo que daría por ello.
Hoy volvería a vivir aquellos momentos,
aquellos días disparatados
en que todo era existencia
y un buen beso,
sin explicaciones
ni palabras de sobra.
Un te quiero y basta,
porque eres tú.
Un compartir cuerpo y algo más,
y mucho más.
Hoy volvería a estar preso,
porque esa prisión
es la que me hace libre,
y volvería a perder el tiempo
tontamente,
porque no es oro
y además no importa.
Sin embargo…
Veinte años hoy,
y cada día a empezar de nuevo
con una sonrisa,
a veces sincera,
otras cansada o fingida
otras ni sonrisa.
Aún tengo que “devenir”,
pero en algo tan sencillo
que pueda hacerme feliz.
Veinte años hoy,
y ayer,
¿y mañana?
1984
L (por poner algo).
De repente todo, todo,
en un álgido momento,
para después nada, nada,
más allá de mi esqueleto.
Entre huesos y entre aires,
sin vísceras, sólo huecos
y cuerdas para tenderme
junto a mi propio deseo.
Soy un olvido entre voces,
un grito sordo y al viento;
lo que pido no se escucha,
ese es siempre mi secreto,
oscuro cuando anochece
y al alba sólo silencio.
De repente todo y nada
más allá de los esfuerzos;
cuando se enfría el sudor
no calienta ni el lucero,
ni me calienta la hoguera
que se incendia desde dentro.
De repente todo, todo,
y entre el humo pasajero
me disperso y me confundo,
me confundo y me libero.
Invierto siempre en lo mismo,
con los pies entre dos suelos,
en el aire y en las nubes
entre sonrisa y lamento.
2014
Un día cumplí veinte años y, cómo no, escribí un poema. Este agosto pasado fueron cincuenta, y no se me ocurrió otra cosa que escribir otro. Allá van los dos.
VEINTE AÑOS
Veinte años hoy,
y ayer, y mañana.
Una historia ya vivida,
y tantas por vivir.
Veinte años resumen mi existencia.
Recuerdo un primer amor,
sin apenas darme cuenta;
hace ya tanto tiempo.
A mis veinte años,
lo que daría por ello.
Hoy volvería a vivir aquellos momentos,
aquellos días disparatados
en que todo era existencia
y un buen beso,
sin explicaciones
ni palabras de sobra.
Un te quiero y basta,
porque eres tú.
Un compartir cuerpo y algo más,
y mucho más.
Hoy volvería a estar preso,
porque esa prisión
es la que me hace libre,
y volvería a perder el tiempo
tontamente,
porque no es oro
y además no importa.
Sin embargo…
Veinte años hoy,
y cada día a empezar de nuevo
con una sonrisa,
a veces sincera,
otras cansada o fingida
otras ni sonrisa.
Aún tengo que “devenir”,
pero en algo tan sencillo
que pueda hacerme feliz.
Veinte años hoy,
y ayer,
¿y mañana?
1984
L (por poner algo).
De repente todo, todo,
en un álgido momento,
para después nada, nada,
más allá de mi esqueleto.
Entre huesos y entre aires,
sin vísceras, sólo huecos
y cuerdas para tenderme
junto a mi propio deseo.
Soy un olvido entre voces,
un grito sordo y al viento;
lo que pido no se escucha,
ese es siempre mi secreto,
oscuro cuando anochece
y al alba sólo silencio.
De repente todo y nada
más allá de los esfuerzos;
cuando se enfría el sudor
no calienta ni el lucero,
ni me calienta la hoguera
que se incendia desde dentro.
De repente todo, todo,
y entre el humo pasajero
me disperso y me confundo,
me confundo y me libero.
Invierto siempre en lo mismo,
con los pies entre dos suelos,
en el aire y en las nubes
entre sonrisa y lamento.
2014
Última edición: