No siempre

P

Paloma Martin

Invitado
No siempre puedo alimentar con amor
el cuerpo anhelante de mis poesías.
A veces son esqueletos apenas, de lo
que quisiera querer, y no podría.

Le puse palabras en hilera como dientes
para que muerda tus labios cuando me leas,
pero desnudó una sonrisa que de nada reía.

Le quise poner flores para adornar las hebras
de versos trenzados, con bellas palabras,
y sólo encontré palabras sin colores
de esas que la vida te quita
y te las devuelve, marchitas.

Le quise poner un corazón y vi que hoy no latía.
La quise hacer volar como siempre a mi poesía
como un ave que deja mensajes de amores
y se quedó extendida en el papel, blanca y vacía.


 
 
 
Última edición por un moderador:
Víctor Ugaz Bermejo;5319041 dijo:
El alma no se maquilla y la expresión de tu poesía es exponer a tu alma a la lectura, con marciales líneas que marcan el tono musical de tus versos. Mis sinceras felicitaciones por la conquista lograda.

Gracias, un placer hallar tan bonito comentario.
Saludos:
Paloma.
 
Bueno no pasa nada, será un remanso en el río, poco más que una pausa en compás de espera.
Seguro que todo es pasajero, excepto la admiración que siento yo al leer tus inspiraciones.
Un placer acompañarte PALOMA.
Alegre paz.
Vidal
 
La mañana aparece debajo de la bruma, sumergida en el rocío de las gotas frías.
El café rancio sabe a maíz y el azúcar agria en lugar de endulzar.
La mirada apagada se refleja en la pupila del espejo roto.
Y la maquinilla de rasurar se ha vuelto navaja hiriente.

El periódica replica los gritos de un payaso sentado en el solio.
Y la radio apenas musita por miedo a la (clausura) censura.
El ánimo repta en lugar de volar, y las alas aparentan hirsutas hilachas.

El tranvía llora su paso entre los quejidos de las rieles.
Nadie mira a la cara, por la vergüenza de verse visto.
Me apeo al vuelo en busca de un camino.
Destino incierto y sin embargo bien sabido.

La rutina rumia las horas conmigo entre los dientes.
Recojo mi báculo al final de la tarde, entre sombras que se vuelven muros.
Y me deslizo apenas entre la memoria y el vacío.

¿Donde estarás ahora...?


Rayos. En verdad la congoja contagia.
Un abrazo.

Dragon Ecu
 
Bueno no pasa nada, será un remanso en el río, poco más que una pausa en compás de espera.
Seguro que todo es pasajero, excepto la admiración que siento yo al leer tus inspiraciones.
Un placer acompañarte PALOMA.
Alegre paz.
Vidal
Gracias, muy bello tu mensaje.
Un abrazo:
Paloma.
 
Es verdad Paloma no siempre podemos inspirarnos sobre lo que quisieramos pero de igual manera se logra plasmar el sentimiento de ausencia de lo que queremos expresar como tu lo has hecho en tus versos. UN SALUDO CORDIAL. MIS MEJORES DESEOS PARA TU VIDA SIEMPRE. Hasta luego estimada compañera de letras.
Siempre es un placer encontrar tus reflexiones.
Gracias:
Paloma.
 
La mañana aparece debajo de la bruma, sumergida en el rocío de las gotas frías.
El café rancio sabe a maíz y el azúcar agria en lugar de endulzar.
La mirada apagada se refleja en la pupila del espejo roto.
Y la maquinilla de rasurar se ha vuelto navaja hiriente.

El periódica replica los gritos de un payaso sentado en el solio.
Y la radio apenas musita por miedo a la (clausura) censura.
El ánimo repta en lugar de volar, y las alas aparentan hirsutas hilachas.

El tranvía llora su paso entre los quejidos de las rieles.
Nadie mira a la cara, por la vergüenza de verse visto.
Me apeo al vuelo en busca de un camino.
Destino incierto y sin embargo bien sabido.

La rutina rumia las horas conmigo entre los dientes.
Recojo mi báculo al final de la tarde, entre sombras que se vuelven muros.
Y me deslizo apenas entre la memoria y el vacío.

¿Donde estarás ahora...?


Rayos. En verdad la congoja contagia.
Un abrazo.

Dragon Ecu
Bueno compañero si este poema es inédito, publícalo porque es muy bueno.
Gracias:
Paloma
 
No siempre puedo alimentar con amor
el cuerpo anhelante de mis poesías.
A veces son esqueletos apenas, de lo
que quisiera querer, y no podría.

Le puse palabras en hilera como dientes
para que muerda tus labios cuando me leas,
pero desnudó una sonrisa que de nada reía.

Le quise poner flores para adornar las hebras
de versos trenzados, con bellas palabras,
y sólo encontré palabras sin colores
de esas que la vida te quita
y te las devuelve, marchitas.

Le quise poner un corazón y vi que hoy no latía.
La quise hacer volar como siempre a mi poesía
como un ave que deja mensajes de amores
y se quedó extendida en el papel, blanca y vacía.


 
 
Profundo tu versar,aunque algo melancólico,
pero hay veces que en nuestras tristezas es
cuando más nos inspiramos y salen versos
hermosos como los tuyos,flicidadades. luzyabsenta
 

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