Arkeidos
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dejo mi palabra en el viento
y ríos de incertidumbre se parten
en diversas direcciones buscando refugio.
El relampagueante rayo prendido
de la llama del lamento
que emana del sol negro
me atrapa y me deja sin movimiento.
Las sombras me llaman por mi nombre
me abraza la desesperación
y me aferro a los huesos de soledad
me clavo del puñal que sostiene su diestra
y adormece mi ser en la muerte temporal.
Sueño hasta desintegrar la conciencia de mi mente
dejando mi alma en los ojos del sol
me sumerjo profundamente en su esencia
vistiendo su resplandor
para ser un guerrero de sangre y fuego
armado con la espada de justicia
que nace del vapor de mi espíritu
fuerza que flota radiante como una perla
brotando del oscuro silencio como la voluntad infinita
que sostiene la fe en sus manos de piedra.
Tantas veces olvide mi mirada en lo profundo del abismo
en el cosmos de mi razón que se expande hasta alcanzar
las puertas del espacio y sus estrellas luminosas
fuerte atracción
que gira como tornado arrastrando cuentos de viejos sabios
fantasmas humanos que sudan el frio de la vida
verdad olvidada
ignorada existencia
eternidad de apariencia inalcanzable.
En un profundo sendero blanco
yacen las almas crucificadas
ellas se van
algunas vuelan hacia el cielo de la gracia
y otras descienden a lo hondo de la tierra
yo asciendo hacia el universo
buscando el tesoro de los ángeles
el brillo de la sonrisa que apacigua
de la bondad que eleva
la nobleza que perfecciona la integridad
de todo mi ser.
Desciendo de la estrella de los sueños
hacia el sol de la esperanza
hasta resbalar y caer en la luna
arropada de fe.
Desde lo alto me dejo caer
en un suicidio experimental
hacia el vientre del mar azul
y despierto hacia mi realidad.
Tantas veces morí
tantas veces viví
tantas veces soñé
y me vi en el espejo de cristal
que invoca al pasado
y mire a los niños hechos de almas de papel
limpios
puros
sin una historia que escribir aun
yo fui uno de ellos
quisiera volver y empezar de nuevo.
y ríos de incertidumbre se parten
en diversas direcciones buscando refugio.
El relampagueante rayo prendido
de la llama del lamento
que emana del sol negro
me atrapa y me deja sin movimiento.
Las sombras me llaman por mi nombre
me abraza la desesperación
y me aferro a los huesos de soledad
me clavo del puñal que sostiene su diestra
y adormece mi ser en la muerte temporal.
Sueño hasta desintegrar la conciencia de mi mente
dejando mi alma en los ojos del sol
me sumerjo profundamente en su esencia
vistiendo su resplandor
para ser un guerrero de sangre y fuego
armado con la espada de justicia
que nace del vapor de mi espíritu
fuerza que flota radiante como una perla
brotando del oscuro silencio como la voluntad infinita
que sostiene la fe en sus manos de piedra.
Tantas veces olvide mi mirada en lo profundo del abismo
en el cosmos de mi razón que se expande hasta alcanzar
las puertas del espacio y sus estrellas luminosas
fuerte atracción
que gira como tornado arrastrando cuentos de viejos sabios
fantasmas humanos que sudan el frio de la vida
verdad olvidada
ignorada existencia
eternidad de apariencia inalcanzable.
En un profundo sendero blanco
yacen las almas crucificadas
ellas se van
algunas vuelan hacia el cielo de la gracia
y otras descienden a lo hondo de la tierra
yo asciendo hacia el universo
buscando el tesoro de los ángeles
el brillo de la sonrisa que apacigua
de la bondad que eleva
la nobleza que perfecciona la integridad
de todo mi ser.
Desciendo de la estrella de los sueños
hacia el sol de la esperanza
hasta resbalar y caer en la luna
arropada de fe.
Desde lo alto me dejo caer
en un suicidio experimental
hacia el vientre del mar azul
y despierto hacia mi realidad.
Tantas veces morí
tantas veces viví
tantas veces soñé
y me vi en el espejo de cristal
que invoca al pasado
y mire a los niños hechos de almas de papel
limpios
puros
sin una historia que escribir aun
yo fui uno de ellos
quisiera volver y empezar de nuevo.
Última edición: