Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
Siento a un compañero que maltrata
mi alma triste y vagabunda con su estaca.
Siento a un compañero que desgarra
todo el bien existente en mis entrañas.
Siento a un compañero que acompaña
solamente cuando el bien ha decaído.
Siento a un compañero que me araña
y que aplasta mi esqueleto malherido.
Y este compañero del abismo
tiene el alma del color de los gemidos,
es tan áspero y tan cruel cuando aparece
que el bien muere cuando escucha su alarido.
Este compañero es el dolor;
amargo licor que invade mi ser,
sabor a tortura que me hace vencer.
Es él; el dolor por las ausencias, el dolor por las caídas,
el dolor por el maltrato y las crueles despedidas.
El dolor por los relojes, el dolor por los suspiros,
el dolor por esos seres que se encojen retorcidos
por su esencia y su presencia, por su olor y su sabor;
Dolor es mi compañero. Dolor solamente dolor.
mi alma triste y vagabunda con su estaca.
Siento a un compañero que desgarra
todo el bien existente en mis entrañas.
Siento a un compañero que acompaña
solamente cuando el bien ha decaído.
Siento a un compañero que me araña
y que aplasta mi esqueleto malherido.
Y este compañero del abismo
tiene el alma del color de los gemidos,
es tan áspero y tan cruel cuando aparece
que el bien muere cuando escucha su alarido.
Este compañero es el dolor;
amargo licor que invade mi ser,
sabor a tortura que me hace vencer.
Es él; el dolor por las ausencias, el dolor por las caídas,
el dolor por el maltrato y las crueles despedidas.
El dolor por los relojes, el dolor por los suspiros,
el dolor por esos seres que se encojen retorcidos
por su esencia y su presencia, por su olor y su sabor;
Dolor es mi compañero. Dolor solamente dolor.
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