Siempreviva 1
Poeta fiel al portal
La nostalgia enciende el alma.
Estamos a final de septiembre;
una luz cálida y acogedora
entra por mi balcón, la nostalgia
enciende el alma, la devora.
El viento furente trae tu nombre;
la luna se rompe entre las nubes.
Las hojas de los árboles endebles
cambian, y su color verde
se vuelve amarillento...
tapizando el suelo de mi jardín.
El sauce llora en su rincón
al quedar sus ramas desnudas.
El arce elegante, de nervios morados,
cambió su traje en color otoñal.
Del rubor de su copa
el rocío brota con timidez;
hunde sus raíces en el suelo
para drenar sus lágrimas;
esparce sus semillas al viento
esperando la primavera.
Pasarán seis meses
y todo vuelve a renacer.
Siempreviva.
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