Lebowsky
Poeta que considera el portal su segunda casa
Solo los vestigios
acaudillan tu serenata
de movimientos glaciares.
Tan solo los solsticios
que se ciernen
como catedrales.
Aúllame como a una luna
que pinta de plata tus labios
tan dócil como ninguna
que te haya dirigido sus rayos.
Has de saber a estas alturas,
miedos por medio y algunas locuras
de calabazas, soledades y fracturas
de nimiedades varias en mis dudas.
Puedes desconocerme entonces
como apaleado en una esquina
como un yonki sin heroína
monumento a una ruina.
Pero advertida quedas
que solo tú entras en los esquemas
de los muros derruidos se fueron fantasmas,
nostalgias y complejos, quedaron perplejos,
ocupaste las baldosas y los azulejos.
Sin ti no concibo la vida
como no se concibe la vida sin agua,
la vuelta sin ida, la espada sin fragua.
acaudillan tu serenata
de movimientos glaciares.
Tan solo los solsticios
que se ciernen
como catedrales.
Aúllame como a una luna
que pinta de plata tus labios
tan dócil como ninguna
que te haya dirigido sus rayos.
Has de saber a estas alturas,
miedos por medio y algunas locuras
de calabazas, soledades y fracturas
de nimiedades varias en mis dudas.
Puedes desconocerme entonces
como apaleado en una esquina
como un yonki sin heroína
monumento a una ruina.
Pero advertida quedas
que solo tú entras en los esquemas
de los muros derruidos se fueron fantasmas,
nostalgias y complejos, quedaron perplejos,
ocupaste las baldosas y los azulejos.
Sin ti no concibo la vida
como no se concibe la vida sin agua,
la vuelta sin ida, la espada sin fragua.