Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
Miserias y desamparo encuentro en ti.
No queda nada del ser que fuiste; luz que brillaba en las más infinitas oscuridades.
No queda nada.
Solo quedan restos de ese ser que ataño no se dejaba doblegar por la locura, no permitía caer en el desánimo y ahuyentaba el miedo simplemente con la mirada.
No queda nada.
Sólo una fachada inerte de áridos gestos que a veces intentan reflejar ese amor que antes eyaculabas sin dilaciones.
No queda nada.
Sólo restos; miseria y desamparo.
Y mis lágrimas inútiles pueden caer, pero sé no que no volverá nunca tu amable esencia, por que el tiempo la borró de tus entrañas, por que el mal se ha hecho acopio de su aroma...
Y no hay nada más, solo quedan restos de ese ser que fuiste.
Un ser que iluminaba el paisaje con la sonrisa, un ser que emanaba felicidad por cada poro de su piel.
Se ha perdido todo, y especialmente tu alma.
Tu alma se halla perdida en el oscuro laberinto de la incertidumbre; yo sé que no sabes que hacer…
Sólo sabes que no eres el mismo.
Que en tus entrañas no es miseria lo que duerme pero que en tus ojos solamente se refleja el desamparo.
Te suplico: ¡busca la luz!
La osucuridad nos puede atrapar a todos pero sólo las luces más puras logran salir de ella.
No queda nada del ser que fuiste; luz que brillaba en las más infinitas oscuridades.
No queda nada.
Solo quedan restos de ese ser que ataño no se dejaba doblegar por la locura, no permitía caer en el desánimo y ahuyentaba el miedo simplemente con la mirada.
No queda nada.
Sólo una fachada inerte de áridos gestos que a veces intentan reflejar ese amor que antes eyaculabas sin dilaciones.
No queda nada.
Sólo restos; miseria y desamparo.
Y mis lágrimas inútiles pueden caer, pero sé no que no volverá nunca tu amable esencia, por que el tiempo la borró de tus entrañas, por que el mal se ha hecho acopio de su aroma...
Y no hay nada más, solo quedan restos de ese ser que fuiste.
Un ser que iluminaba el paisaje con la sonrisa, un ser que emanaba felicidad por cada poro de su piel.
Se ha perdido todo, y especialmente tu alma.
Tu alma se halla perdida en el oscuro laberinto de la incertidumbre; yo sé que no sabes que hacer…
Sólo sabes que no eres el mismo.
Que en tus entrañas no es miseria lo que duerme pero que en tus ojos solamente se refleja el desamparo.
Te suplico: ¡busca la luz!
La osucuridad nos puede atrapar a todos pero sólo las luces más puras logran salir de ella.
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