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ROMANCE DE LA VIUDA TRISTE

Alberto Alcoventosa

Poeta adicto al portal
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ROMANCE DE LA VIUDA TRISTE


En la puerta de la iglesia
se despojaba del velo,
del color de las estrellas
se me antojó su cabello.
Me dirigió la mirada
teñida de azul del cielo
y al cruzarla con la mía
el corazón me dio un vuelco.
La invite a subir a casa,
me dijo ¡sí! en el momento,
la tomé por la cintura
y abandonamos el templo.
Ella llevaba un vestido
ligero de raso negro
por su marido difunto
al que le guardaba el duelo.
Se le escapó alguna lágrima
y le ofrecí mi pañuelo,
me dijo que estaba triste,
necesitando consuelo.
Apenas pusimos pie
en mi piso de soltero,
se arrojó sobre mis brazos
y respondí con un beso.
Con avidez le quité
el vestido de su cuerpo
y sin tiempo que perder
nos tumbamos en el suelo.
Sus senos de porcelana,
juguetones y pequeños,
al compás de mis caricias
bailaban entre mis dedos.
Liberamos la pasión
como animales en celo,
repetimos varias veces,
del número, ni me acuerdo.
Languideciendo la luna
en medio del firmamento,
ella...se marchó a su casa,
yo... me dormí satisfecho.



 

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ROMANCE DE LA VIUDA TRISTE


En la puerta de la iglesia

se despojaba del velo,
del color de las estrellas
se me antojó su cabello.
Me dirigió la mirada
teñida de azul del cielo
y al cruzarla con la mía
el corazón me dio un vuelco.
La invite a subir a casa,
me dijo ¡sí! en el momento,
la tomé por la cintura
y abandonamos el templo.
Ella llevaba un vestido
ligero de raso negro
por su marido difunto
al que le guardaba el duelo.
Se le escapó alguna lágrima
y le ofrecí mi pañuelo,
me dijo que estaba triste,
necesitando consuelo.
Apenas pusimos pie
en mi piso de soltero,
se arrojó sobre mis brazos
y respondí con un beso.
Con avidez le quité
el vestido de su cuerpo
y sin tiempo que perder
nos tumbamos en el suelo.
Sus senos de porcelana,
juguetones y pequeños,
al compás de mis caricias
bailaban entre mis dedos.
Liberamos la pasión
como animales en celo,
repetimos varias veces,
del número, ni me acuerdo.
Languideciendo la luna
en medio del firmamento,
ella, se marchó a su casa,
yo, me dormí, satisfecho.





Excelente este romance:

Que has clavado en perfectos octosilabos, y donde lo interesante sería saber si la historia es verdadera.

Un abrazo.

Miguel Angel.
 
Caray con el romance, y ole por la viudita…

…y por quien consuelo da
al afligido en amores
y difumina los duelos,
las tristezas y dolores.

Me gustó el romance, la historia y el final; que uno quedó satisfecho y la otra ni te cuento. Así sería el marido, je je je.
Un abrazo Alberto, de domingo y sosiego.
Muchas gracias por tu simpático comentario en verso, amigo Alonso.
Un abrazo y feliz domingo para ti también.
 
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ROMANCE DE LA VIUDA TRISTE


En la puerta de la iglesia
se despojaba del velo,
del color de las estrellas
se me antojó su cabello.
Me dirigió la mirada
teñida de azul del cielo
y al cruzarla con la mía
el corazón me dio un vuelco.
La invite a subir a casa,
me dijo ¡sí! en el momento,
la tomé por la cintura
y abandonamos el templo.
Ella llevaba un vestido
ligero de raso negro
por su marido difunto
al que le guardaba el duelo.
Se le escapó alguna lágrima
y le ofrecí mi pañuelo,
me dijo que estaba triste,
necesitando consuelo.
Apenas pusimos pie
en mi piso de soltero,
se arrojó sobre mis brazos
y respondí con un beso.
Con avidez le quité
el vestido de su cuerpo
y sin tiempo que perder
nos tumbamos en el suelo.
Sus senos de porcelana,
juguetones y pequeños,
al compás de mis caricias
bailaban entre mis dedos.
Liberamos la pasión
como animales en celo,
repetimos varias veces,
del número, ni me acuerdo.
Languideciendo la luna
en medio del firmamento,
ella, se marchó a su casa,
yo, me dormí, satisfecho.




Al parecer ese pesar por duelo de la viuda solo es temporal, o según el ritmo de su apetencia carnal. Hay un cambio inesperado de situación, no se espera el dolor o la pena, mas bien se busca la necesidad de aplacarlo, y es ahí donde se presenta ese cambio de acción, la historia toma um giro circunstancial.
 
Al parecer ese pesar por duelo de la viuda solo es temporal, o según el ritmo de su apetencia carnal. Hay un cambio inesperado de situación, no se espera el dolor o la pena, mas bien se busca la necesidad de aplacarlo, y es ahí donde se presenta ese cambio de acción, la historia toma um giro circunstancial.
Más que triste, esa viuda imaginaria debería llamarse "alegre", jajaja.
Muchas gracias por tu lectura y comentario, Lucevelio.
Saludos cordiales.
 
Una viuda de aquellas... que evocan romances, tal vez el luto disfraces los deseos ocultos que se tienen y fuera de que brote de una genial imaginación como la tuya mi amigo, es un magnífico poema por donde se le lea. Un fuerte abrazo Alberto!
 
Una viuda de aquellas... que evocan romances, tal vez el luto disfraces los deseos ocultos que se tienen y fuera de que brote de una genial imaginación como la tuya mi amigo, es un magnífico poema por donde se le lea. Un fuerte abrazo Alberto!
Muchas gracias por tan generoso comentario, amigo Luis.
Siempre es un placer verte por mis versos.
Un abrazo, poeta.
 
Ya que sé que eres cinéfilo como yo mismo, Alberto, te diré que me ha recordado este romance al título de una vieja película : "La viuda alegre", creo que se titulaba. Ésta de tu romance supo consolar su dolor bien pronto, por lo que veo.

Excelente trabajo, amigo.

Un saludo .
 
Un simpático romance, con un tono ligeramente fanfarrón que me resulta agradable( eso del número no me acuerdo, ¡vaya!).
Acerca de comas, creo que ya sabes que soy vicioso, veo dos incorrectas en estos versos: ambas separan al sujeto del verbo.
ella, se marchó a su casa,
yo, me dormí, satisfecho.


abrazo
J.
 
Ya que sé que eres cinéfilo como yo mismo, Alberto, te diré que me ha recordado este romance al título de una vieja película : "La viuda alegre", creo que se titulaba. Ésta de tu romance supo consolar su dolor bien pronto, por lo que veo.

Excelente trabajo, amigo.

Un saludo .
¡Buen ojo clínico, Juan!, la verdad es que me inspiré en el título de esa opereta llevada al cine en dos ocasiones, una protagonizada por Jeanette MacDonald, que no he visto, y otra por Lana Turner, que vi de pequeño. Aunque el argumento no tiene nada que ver con el de mi romance, sí que estaba pensando en Lana en la citada película, jajaja.
Un abrazo, amigo.
 
Un simpático romance, con un tono ligeramente fanfarrón que me resulta agradable( eso del número no me acuerdo, ¡vaya!).
Acerca de comas, creo que ya sabes que soy vicioso, veo dos incorrectas en estos versos: ambas separan al sujeto del verbo.
ella, se marchó a su casa,
yo, me dormí, satisfecho.


abrazo
J.
En realidad sí que me acuerdo pero si digo el número, ¡cero!, el romance perdería toda su gracia, jajaja.
Ya sé que a mí me gustan las comas mucho más que a ti, éstas, concretamente, las puse para remarcar la pausa, aunque gramaticalmente no sean correctas como tú bien señalas.
Gracias por tus consejos que, aunque no lo parezca, procuro seguir.
Un abrazo, amigo Jorge.
 
Hay comas que son cuestión de gusto, Alberto, coincido en esto. Pero hay otras en las que las reglas ortográficas son muy taxativas, como es el caso de las que separan sujeto y verbo o verbo y complemento directo. Hay pausas naturales, inducidas por la sintaxis, en esos sitios, pero no deben ser señaladas por comas (por supuesto que tú haces lo que quieres, yo solo te comento lo que dice la RAE (Ortografía de la lengua española, 2011, parágrafo 3.4.2.2), más o menos). En tu caso, creo que bien cabría usar en esos sitios puntos suspensivos.

Como puedes apreciar leyendo el párrafo anterior, no tengo nada contra las comas en general: las uso, y bastante.

abrazo
J.
 
Última edición:
Hay comas que son cuestión de gusto, Alberto, coincido en esto. Pero hay otras en las que las reglas ortográficas son muy taxativas, como es el caso de las que separan sujeto y verbo o verbo y complemento directo. Hay pausas naturales, inducidas por la sintaxis, en esos sitios, pero no deben ser señaladas por comas (por supuesto que tú haces lo que quieres, yo solo te comento lo que dice la RAE (Ortografía de la lengua española, 2011, parágrafo 3.4.2.2), más o menos). En tu caso, creo que bien cabría usar en esos sitios puntos suspensivos.

Como puedes apreciar leyendo el párrafo anterior, no tengo nada contra las comas en general: las uso, y bastante.

abrazo
J.
Tienes razón, amigo mío (como siempre, jajaja), y me parece que con los puntos suspensivos que me aconsejas quedaría mucho mejor. No hace falta que me menciones la directiva correspondiente de la R.A.E., yo confío plenamente en tus conocimientos y agradezco tus útiles indicaciones.
Un abrazo, Jorge.
 
cada cual se desahoga de una pena como puede, la viuda guardaba mucho tras el velo. Me ha gustado como fluye por las venas. Un placer leerlo. Un abrazo
 

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