lahistoria
Poeta adicto al portal
Y una noche te vi,
me dejabas abierta la puerta del bar;
y así te conocí
en la barra tomando tequila con limón y sal,
te acercaste a mí
y me dijiste, chaval, dime cómo te llamas,
y yo te dije despacio
dime cuánto me cobras para llevarte a la cama,
y así todo pasó
la noche duro lo que dura un concierto en el agua,
aunque no quiera saber
lo que hiciste después de aquella mañana,
solo quiero decir
que sentí un vació enredado en las sábanas.
Un año paso
y volví a aquel bar donde tú te encontrabas,
y nadie me supo decir
quién eras tú y por dónde andabas,
sé que no lo soñe
pareciera que me estuviera
jugando el destino una broma pesada,
pero no me callé,
y pregunté por las calles del centro de Manhattan,
pero la suerte otra vez
me pegó una patada y me ha dado la espalda,
y todo pasó
me quedé en el bar ahogando las penas,
de la barra caí
y del piso escuché
la voz otra vez de tu imagen serena.
me dejabas abierta la puerta del bar;
y así te conocí
en la barra tomando tequila con limón y sal,
te acercaste a mí
y me dijiste, chaval, dime cómo te llamas,
y yo te dije despacio
dime cuánto me cobras para llevarte a la cama,
y así todo pasó
la noche duro lo que dura un concierto en el agua,
aunque no quiera saber
lo que hiciste después de aquella mañana,
solo quiero decir
que sentí un vació enredado en las sábanas.
Un año paso
y volví a aquel bar donde tú te encontrabas,
y nadie me supo decir
quién eras tú y por dónde andabas,
sé que no lo soñe
pareciera que me estuviera
jugando el destino una broma pesada,
pero no me callé,
y pregunté por las calles del centro de Manhattan,
pero la suerte otra vez
me pegó una patada y me ha dado la espalda,
y todo pasó
me quedé en el bar ahogando las penas,
de la barra caí
y del piso escuché
la voz otra vez de tu imagen serena.
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